Para leer a Carlos Castaneda
de Guillermo Marín Ruiz
VI.- El don del Águila

VI. EL DON DEL ÁGUILA

Primera edición en inglés, 1981
Primera edición en español, 1982
Título original: The Eagle's Gift
Coedición: Provenemex, Editorial Diana
Edivisión, Campaña Editorial
Traducción: José Agustín
Página 294

Bien podríamos decir que “El segundo anillo de poder” es el prólogo de “El don del Águila”. Corresponde al período de adaptación y por ende de confusión de Castaneda. Las experiencias relatadas en este libro son las peripecias ocasionadas por el encuentro con su “grupo". Relata, además, cómo salvó las pruebas que su maestro le dejó, pero sobre todo, marca el inicio de una nueva forma de "procesar" el conocimiento recibido.

En "El don del Águila" este proceso ya es más claro y productivo para el lector. En el prólogo, el autor reitera que no se trata de un trabajo antropológico a pesar de que por años ha tratado de deducir la matriz cultural de este "sistema de conocimiento", el cual bien podría ser un relato biográfico del encuentro con este conocimiento. Vuelve a insistir el autor en que sus relatos no caen dentro de la ficción; que, por el contrario, el haber seguido las enseñanzas y llevar a cabo sus prácticas y técnicas, lo había transformado radicalmente en su vida personal y cotidiana, pues, lo que en un principio supuso un sistema y prácticas primitivas resultó un intrincado, complejo y sofisticado sistema de conocimiento anahuaca llamado Toltequidad que lo "devoró", para convertirlo en aspirante a ser "tolteca".

Este libro consta de tres partes: El otro yo, El arte de ensoñar y El don del Águila, y un apéndice. Comentaremos aquellos capítulos que nos han parecido de mayor relevancia para este trabajo que, como ya dijimos, tiene el objetivo de introducir al lector en la obra de Carlos Castaneda, pero que jamás pretende suplir la valiosa obra de Carlos Castaneda.

PRIMERA PARTE

EL OTRO YO

LA FIJEZA DE LA SEGUNDA ATENCIÓN

En una conversación que tiene Castaneda con "la gorda", ambos tocan un punto interesante sobre el pasado del México antiguo y el conocimiento de Don Juan. La base del tema es la "fijeza de la segunda atención”. Don Juan les habla dicho que algunas de las pirámides son inmensos NO-HACERES en los que los guerreros practicaban el ensueño y ejercitaban su segunda atención, por lo que, para Don Juan, estos sitios no eran lugar de alojamiento. Lo que la ciencia occidental pretende deducir al respecto, con sus investigaciones, nada tiene que ver con el pasado de estos lugares. Recordemos que para los toltecas aquellos tiempos tenían "otro tonal", y los hombres también. Quien trate de parar su diálogo interno ante las grecas de Mitla, entenderá lo que dice Don Juan.

Don Juan le recomendó a "la gorda" no pararse en las zonas arqueológicas porque eran dañinas para el hombre moderno. Le dijo además que él sabía todo acerca de las ruinas porque él era un descendiente cultural de los toltecas.

Don Juan le comentó que los brujos de otros tiempos fijaban su atención en objetos materiales, como los Atlantes de Tula, y que todo aquello en que los hombres o los brujos fijaban su preocupación obsesiva tenía un potencial dañino. En este sentido, Don Juan recomendaba a los guerreros no enfocar su poder en nada material, sino en el espíritu. El guerrero debe desprenderse de estas "miserables pasiones", quitarse esas fijezas, para poder ser liviano y fluido.

"Yo vivía en la ciudad de Tula. Conozco esas pirámides como la palma de mi mano. El nagual me dijo que él también vivió allí. Sabía todo acerca de las pirámides. El mismo era un tolteca...

Me contó que algunas de las pirámides eran gigantescos no-haceres. No eran sitios de alojamiento, sino lugares para que los guerreros hicieran su ensueño y ejercitaran su segunda atención. Todo lo que hacían se registraba con dibujos y figuras que esculpían en los muros.

Lo que canaliza la energía de nuestro ser total, para producirse cualquier cosa que pueda hallarse dentro de los límites de lo posible, es conocido como voluntad. Don Juan no podía decir cuáles eran esos límites, salvo que al nivel de seres luminosos nuestro alcance es tan amplio que resulta vano tratar de establecer límites: de modo que la energía de un ser luminoso puede transformarse en cualquier cosa mediante la voluntad...

Había llegado a esa conclusión siguiendo las siguientes premisas: Primero, que no somos solamente aquello que nuestro sentido común nos exige que creamos ser. En realidad somos seres luminosos, capaces de volvernos conscientes de nuestra luminosidad. Segundo, que como seres luminosos conscientes de nuestra luminosidad podemos enfocar distintas facetas de nuestra conciencia, o de nuestra atención, como don Juan le llamaba. Tercero, que ese enfoque podía ser producido mediante un esfuerzo deliberado, como el que nosotros tratábamos de hacer, o accidentalmente, a través de un trauma corpóreo. Cuarto, que había habido una época en que los brujos deliberadamente enfocaban distintas facetas de su atención en objetos materiales. Quinto, que los atlantes, a juzgar por su espectacular apariencia, debieron haber sido objetos de la fijeza de los brujos de otro tiempo..." C. C.


VIENDO JUNTOS

"La gorda" y Castaneda empiezan a "trabajar" juntos para recordar las enseñanzas del lado izquierdo, para lo cual deben desprenderse de todo, ya que un guerrero no puede aferrarse a las cosas ni a los sentimientos ni a los pensamientos. Mencionan al sexo como una preocupación que interfiere en el aprendizaje.

Para calmar a Castaneda, "la gorda" le masajea las pantorrillas, práctica que le enseñó Don Juan. Al respecto podemos leer en la página 186 de Cuerpo humano e ideología, de Alfredo López Austin: "Es muy probable que ambas ideas tuvieran relación, y que se creyera que al apoderarse el hechicero de algún tipo de fuerza localizado en la pantorrilla de la víctima, robara la energía y dañara al enemigo al privarlo de un elemento indispensable a su condición humana. En los relatos actuales es frecuente que se diga que si alguien destruye las pantorrillas de las magas mometzcopinique cuando éstas se encuentran en el viaje sobrenatural, las malas mujeres mueren."

Muchas de las prácticas que Castaneda relata en sus obras están implícitas o explícitas en las tradiciones, usos y costumbres de muchos pueblos indígenas y campesinos del México de hoy.

"—Tienes que abandonar tu deseo de aferrarte —sugirió—. Lo mismo me ocurrió a mí. Me aferraba a las cosas, por ejemplo la comida que me gustaba, las montañas donde vivía, la gente con la que disfrutaba platicar. Pero más que nada me aferraba al deseo de que me quieran... C. C. Si eso se llama ver, la conclusión lógica de mi intelecto sería que ver es un conocimiento corporal... C. C.
Y ellas son más feroces que yo. Sus cuerpos están impenetrablemente cerrados, no les preocupa el sexo. A mí, sí. Eso me debilita. Estoy segura de que tu preocupación por el sexo es lo que hace que te sea tan difícil replegar tu conocimiento. La Gorda continuó hablando acerca de los efectos debilitadores del sexo... C. C.'

LOS CUASI RECUERDOS DEL OTRO YO

La cultura occidental basa su conocimiento y superioridad en la razón; es un mundo de ideas y no de sentimientos. Para los toltecas el mundo y la realidad también se perciben con el cuerpo. El cuerpo registra y guarda conocimiento; lo que sucede es que nosotros jamás usamos esa información conscientemente.

Las enseñanzas de Don Juan, en consecuencia, tienen que ver mucho con el cuerpo. Una de sus preocupaciones constantes sobre Castaneda era el mal trato que le daba a su cuerpo y el mal estado en que lo tenía. Con pequeñas bromas, siempre dejaba ver la necesidad de tener un "buen tonal". Generalmente la filosofía occidental libra sus batallas en la mente y a través de la razón. La Toltequidad libra sus batallas en el cuerpo del aprendiz. Los aprendices que siguen la senda del guerrero poco a poco ven transformar sus cuerpos. La resistencia y la fuerza en el cuerpo son muestras del avance en el camino del conocimiento.

"La gorda" le dice a Castaneda que deben esperar, que al cuerpo se le debe dar una oportunidad para que encuentre una solución en la tarea de "recordar", ya que el guerrero no recuerda con la mente sino con el cuerpo. Hay que aguardar el momento oportuno para que el cuerpo "descargue" todo lo que "sabe" y trae almacenado.

"Después de oír mi relación, Néstor se maravilló de cuán distinto era el ensoñar de ellos al mío. Ellos tenían tareas concretas en un ensueño. La suya era encontrar curaciones para todo lo que afligía al cuerpo humano. La de Benigno era predecir, prever, encontrar soluciones para cualquier cosa que fuera una preocupación humana. La tarea de Pablito consistía en hallar maneras de construir. Néstor dijo que a causa de esas tareas él negociaba con plantas medicinales; Benigno tenía un oráculo y Pablito era carpintero…" C. C.

EL TRANSBORDE DE LOS LINDEROS DEL AFECTO

En el camino del conocimiento hay un momento en que el guerrero se debe despedir del mundo de sentimientos y afectos que lo acompañaron durante toda su vida. El maestro le enseña al aprendiz a ir soltando, poco a poco, todas aquellas cosas a las que el aprendiz se aferra; sin embargo, siempre quedan algunas cuantas que el aprendiz debe guardar, unas cuantas que le proporcionen, en los momentos necesarios, alegría y bienestar. Pero llegado el momento, también estas cosas se deben soltar. Al ya no vivir prendido" a los sentimientos de la vida cotidiana se le llama "perder la forma humana".

Por eso, como un guerrero sabe lo que está esperando, no quiere nada. Mientras espera deleita a sus ojos con todo lo que contempla del mundo; un guerrero cuando "mira" al mundo, ríe.

Una de las técnicas que Don Juan les enseñó a sus aprendices consistía en que debían considerar al grupo como un organismo viviente. Es común en las culturas del Anáhuac ejemplificar las organizaciones humanas con algunos animales. En la página 87 del libro de "López Austin Cuerpo humano e ideología leemos: "En los textos (nahuas] aparece una metáfora con la que se designa a los Macehualtin [el pueblo]: 'la cola, el ala'; como si el toltecáyod fuese una gran águila en la que los plebeyos tuviesen la función de sustentación; pero no la 'dirección de la marcha'. Formados en cuatro parejas constituían una víbora de cascabel, animal fundamental en la cultura tolteca."

La maestra Laurette Séjourné en su libro Pensamiento y religión nos dice en la página 169: "Las otras metáforas señalan todas la misma nostalgia de la liberación. La serpiente de fuego es el individuo ardiente en deseos de trascender su condición terrestre."

"Me explicó que, puesto que nos hallábamos divididos en parejas, formábamos un organismo viviente. Éramos una serpiente, una víbora de cascabel. La serpiente tenía cuatro secciones y se hallaba dividida en dos mitades longitudinales, masculina y femenina. Aseguró que ella y yo conformábamos la primera sección de la serpiente: la cabeza. Se trataba de una cabeza fría, calculadora, ponzoñosa. La segunda sección, formada por Néstor y Lidia, era el firme y bello corazón de la serpiente. La tercera era el vientre: un vientre furtivo, caprichoso, desconfiable, que componían Pablito y Josefina. Y la cuarta sección, la cola, donde se hallaba el cascabel, estaba formada por la pareja que en la vida real podía cascabelear en su lengua tzotzil por horas enteras, Benigno y Rosa... Decía que un guerrero sabe que está esperando y también sabe qué es lo que está esperando, y, mientras espera, deleita sus ojos en el mundo. Para él la máxima hazaña de un guerrero era el gozo..." C. C.


UNA HORDA DE BRUJOS IRACUNDOS

La medicina del guerrero, ante el cúmulo de sentimientos encontrados en los que siempre se mueve el hombre común, es el sentido de sobriedad que le da un estilo muy propio. Su signo es que es inalterable. Si un guerrero encuentra obstáculos en su camino trata de superarlos de manera impecable. Si al tratar de hacerlo encuentra dolor y privaciones insoportables, entonces llora, consciente de que todas sus lágrimas juntas no cambiarán su situación.

"les dije que yo había llegado a la conclusión imparcial de que, como guerrero, don Juan había cambiado el curso de mi vida, para bien. Yo había sopesado una y otra vez lo que él había hecho conmigo y la conclusión siempre fue la misma: don Juan me trajo la libertad. La libertad era todo lo que yo conocía, y eso era todo lo que yo ofrecía a quien fuera el que se acercase a mí…" C. C.


SEGUNDA PARTE
EL ARTE DE ENSOÑAR


PERDER LA FORMA HUMANA

Resulta interesante leer en este libro la honesta confesión de Castaneda, de que hasta después de muchos años de ser discípulo de Don Juan y seguir sus técnicas y procedimientos, logra perder la forma humana. Confiesa que experimentó una disminución de sus nexos personales con el mundo, pero sólo en un plano intelectual; en el mundo cotidiano seguía como siempre, hasta que muchos años después perdió la forma humana.

Perder la forma humana no es asumir una actitud superficial de indiferencia o negligencia ni de enajenación o soledad. Es más un sentimiento de lejanía, una especial capacidad de vivir todo intensamente pero sin tener pensamientos y expectativas. Las acciones de las personas ya no tienen valor porque no existen expectativas. Dice Castaneda que la fuerza que regía su vida era una extraña paz. Había llegado al desapego que tanto le recomendó Don Juan.

En un guerrero sin forma humana ya no hay lugar para los celos, la tristeza, las envidias, los enojos, los amores o las pasiones humanas; éstas nos impiden ser libres. El no tener forma humana no implica ser sabio, pero sí poder detenerse un momento antes de actuar.

"Él siempre me recalcó que el desapego no significaba sabiduría automática, pero que, no obstante, era una ventaja ya que permitía al guerrero detenerse momentáneamente para reconsiderar las situaciones para volver a sopesar las posibilidades. Sin embargo, para poder usar consistente y correctamente ese momento extra, don Juan dijo que el guerrero tenía que luchar insobornablemente durante toda una vida... —Un guerrero es alguien que busca la libertad —me dijo en el oído—. La tristeza no es libertad. Tenemos que quitárnosla de encima. Tener un sentido de desapego, como había dicho don Juan, implica tener una pausa momentánea para reconsiderar las situaciones…" C. C.

ENSOÑANDO JUNTOS

Contra lo que pueda pensarse, las enseñanzas de Don Juan pueden ponerse en práctica en el mundo cotidiano. Eso sí, además de decisión y valor, se requiere una inmensa capacidad para auto disciplinarse y hacer las cosas sin esperar recompensa alguna.

Castaneda estuvo trabajando años enteros con ejercicios o tareas que en apariencia no tenían sentido o un resultado práctico. Es curioso, pero quien ha tenido la oportunidad de convivir con los indígenas y los campesinos podrá encontrar en su forma de ser y actuar muchas semejanzas con las técnicas que Castaneda aprendió. Los campesinos y los indígenas tienen desarrollada una "cultura de resistencia" ante el ataque del criollo depredador y del mestizo abusivo. La fuerza de su resistencia tiene que ver con las prácticas que Don Juan le recomienda aprender a Castaneda para hacerse guerrero. La diferencia es que como los indígenas y los campesinos, según ellos mismos dicen, "no son gente de razón", lo hacen como parte de una herencia cultural milenaria.

Para ensoñar, Don Juan le enseñó a Castaneda tres técnicas: romper las rutinas de la vida, la marcha de poder y el no hacer, las cuales se aplicaban directamente en la vigilia de nuestra vida cotidiana, pero sus beneficios se sentían cuando el aprendiz ensoñaba.

Don Juan dice, en repetidas ocasiones, que en el nagual no puede haber ningún avance que no esté apoyado con un gran esfuerzo y trabajo en el mundo del tonal.

El ensoñar, como lo veremos en los últimos libros, es uno de los pilares fundamentales de la Toltequidad, pero se sustenta en el trabajo y el dominio del mundo cotidiano. El ensoñar, que no es lo mismo que soñar simplemente, implica cierto dominio o control del sueño. Es una práctica antiquísima, no sólo de los toltecas, sino de casi todos los pueblos antiguos del mundo; por diferentes vías estos pueblos han logrado obtener conocimiento del mundo de los sueños.

En la página 245 del citado libro de López Austin leemos: "En cuanto al abandono del cuerpo humano durante el sueño, evidentemente se concebía el ensueño como la percepción de la realidad en sitios distantes al ocupado por el cuerpo dormido. En la antigüedad, como en las comunidades indígenas actuales, se creía posible entablar conversaciones con los seres divinos durante el sueño, y las visiones oníricas eran fuentes a las que continuamente se recurría para conocer lo oculto; muchas cosas se hacían o dejaban de hacer por los sueños, donde muchos 'miraban', y de los cuales tenían libros con lo que significaban, por imágenes o por figuras", nos dice Fray Bartolomé de las Casas. Desgraciadamente, los celosos misioneros vieron en la interpretación de los sueños algo diabólico y los libros de los que habla el dominico fueron destruidos por los españoles. Apenas quedan unas cuantas noticias acerca de las interpretaciones. Entre las fuentes subsistentes están los pobres textos sobre los sueños de los PRIMEROS MEMORIALES y las escuetas menciones de Fray Diego Durán. Pero al menos quedaron registradas las opiniones de los misioneros en el sentido de que la interpretación de los sueños era una práctica constante y una supuesta fuente de conocimiento de gran valor para los indígenas."

Y en la página 246 del mismo libro leemos: "muy significativa es para este tema la palabra cochitiehualiztli, que no aparece en Molina, pero que registra Simeón, apoyado en Paredes. Significa 'ENSUEÑO', pero etimológicamente es 'el levantamiento cuando se está dormido'. Apoyo menor de la idea del viaje del TONALLI durante el sueño es el significado del verbo 'despertar', que según Molina es ZA NI (NI—ZA) o hualiza (NI). Su traducción literal es 'estar aquí en el segundo."

“Estoy segura de que si lo intentamos, podremos hacerlo, porque no hay pasos específicos para todo lo que hace un guerrero. Sólo hay poder personal...

Era imperativo que yo interiorizara un estado de ecuanimidad ante situaciones sociales difíciles, y para esto nadie podía haber sido un mejor entrenador que la Gorda…” C.C.

LA CONCIENCIA DEL LADO DERECHO Y LA DEL LADO IZQUIERDO

En la Toltequidad todas las facultades, posibilidades y éxitos del conocimiento, partiendo del más sencillo al más complejo, se hallan en el cuerpo humano mismo.

El cuerpo humano no es "realmente" de carne y hueso, está compuesto de células, moléculas y átomos como la parte indivisible de "esta materia" y, como sabemos, los átomos no son partículas sólidas sino cargas de energía. Por lo tanto, podemos considerar "científicamente" al cuerpo como un conjunto de cargas energéticas y, por consecuencia lógica, debemos verlo como "un ser luminoso". Lo importante no es saber que somos energía sino que podemos crear energía. Esta energía es la espiritual.

El arte del maestro es hacer "flexible" la razón del aprendiz, sin que éste "pierda la chaveta", para que así, logre aceptar que es un huevo luminoso rodeado de un mundo de cargas energéticas; que ese huevo luminoso es un perceptor y que a través de la percepción de una de sus partes (derecha o tonal) ha "creado un mundo de objetos sólidos" a través de la razón, resulta un desafío temerario.

El cuerpo, a final de cuentas, es todo cuanto tenemos. Aquí se dan las tres premisas con las que nos "igualamos" a todos los seres vivos de la tierra. La primera es que estamos vivos; la segunda, que sentimos, y la tercera, que nos vamos a morir.

Para las culturas del Anáhuac, el cuerpo era una fuente de conocimiento y tenía una profunda relación con la tierra y el cosmos. Dentro del cuerpo había dos grandes divisiones que se cruzaban en el ombligo, lugar donde, según Don Juan, la "voluntad" se conecta con el "el mundo de afuera".

El concepto de ombligo tiene profundas acepciones filosóficas en las culturas de la civilización del Anáhuac. La primera división del hombre es la que se hace de la parte de arriba (el cielo) y la parte de abajo (la tierra), tomando como punto de referencia el ombligo en un corte transversal. La segunda división es de la parte derecha (tonal) y la parte izquierda (nagual) siempre tomando como referencia el ombligo en un corte longitudinal. El punto en que convergen los cuatro lados es el centro o quinto punto. La maestra Laurette Séjourné, quien ha sido una de las mejores arqueólogas en interpretar la iconografía tolteca con mayor precisión desde el aspecto esotérico nos dice en su obra, "Pensamiento y religión en el México antiguo" (Pág. 101) "el cinco es la cifra del centro y éste a su vez, constituye el punto de contacto del cielo y la tierra. Para mayor exactitud, el quincunce designa además la piedra preciosa que simboliza el corazón. La Ley del Centro ha abolido la fragmentación de los contrarios. Basados sobre las revoluciones de los astros y sobre arduos cálculos, estos ciclos van, partiendo del más simple el de la muerte y resurrección anual de la Naturaleza, hasta englobar unidades inmensas que tienen como fin la búsqueda mística de los momentos de liberación suprema, es decir, las concordancias entre el alma individual y el alma cósmica, el tiempo y la eternidad, lo limitado y lo infinito."

Con estos cinco puntos se hace el quincunce, punto fundamental en la filosofía, arquitectura e iconografía del México antiguo. Filosóficamente vivimos el Quinto Sol y el hombre tiene cinco puntos cardinales en el espacio. Arquitectónicamente, en casi todas las ruinas arqueológicas encontramos cuatro construcciones ubicadas hacia los cuatro puntos cardinales y una quinta en el centro. Iconográficamente encontraremos esta propuesta de división del cuerpo humano, el plano terreno y el cielo, en cerámica, madera, hueso o textiles y se ha llamado "la cruz de Quetzalcóatl", que se representa por cinco puntos o motivos.


Con referencia a la parte izquierda, en la que las culturas del México antiguo dividían al cuerpo humano, López Agustín en el libro citado, página 175, dice al respecto: "No debe extrañar que en algunos casos la fuerza sobrenatural de los seres humanos señalados por los dioses se creyera ubicada en el lado Izquierdo del cuerpo."

"Don Juan nos dijo que un ser humano está dividido en dos. El lado derecho, que es llamado el tonal, abarca todo lo que el intelecto es capaz de concebir. El lado izquierdo, llamado el nagual es un dominio de rasgos indescriptibles; un dominio que es imposible de contener en palabras. El lado izquierdo quizás es comprendido, si comprensión es lo que tiene lugar, con la totalidad del cuerpo, de allí su resistencia a la conceptualización.

Don Juan también nos había dicho que todas las facultades, posibilidades y logros de la brujería, desde lo más simple hasta lo más sorprendente; se halla en el cuerpo humano mismo…" C. C.

"el cinco es la cifra del centro y éste a su vez, constituye el punto de contacto del cielo y la tierra. Para mayor exactitud, el quincunce designa además la piedra preciosa que simboliza el corazón. La Ley del Centro ha abolido la fragmentación de los contrarios. Basados sobre las revoluciones de los astros y sobre arduos cálculos, estos ciclos van, partiendo del más simple- el de la muerte y resurrección anual de la Naturaleza-, hasta englobar unidades inmensas que tienen por fin la búsqueda mística de los momentos de liberación suprema, es decir, las concordancias entre el alma individual y el alma cósmica, el tiempo y la eternidad, lo limitado y lo infinito." Laurette Séjourné


TERCERA PARTE
EL DON DEL ÁGUILA


LA REGLA DEL NAGUAL

Para las prácticas de la Toltequidad, un guerrero debe mantener un estado de sobriedad y control en donde los sentimientos humanos tengan muy poco espacio, en donde los pensamientos de ganancia y gratificación personal no operen.

El guerrero no debe dejarse "deslumbrar" por las percepciones de la segunda atención. Llegar a ella no nos libera automáticamente de nuestras torpezas humanas. Un aprendiz que llegase a la segunda atención sin perder la forma humana, sin tener sobriedad, disciplina y control, puede "perecer" al igual que los primeros toltecas que se perdieron en la segunda atención y "descuidaron el mundo cotidiano".

La regla del nagual es “una verdad” que el guerrero debe asumir totalmente. Sí no se está totalmente preparado “La regla” es literalmente demoledora. La regla dice que “El Águila” es una fuerza o energía superior, inconmensurable e incomprensible. Que los antiguos videntes le llamaron “El Águila” a manera de metáfora solo por nombrarla, pero no es un águila, ni cualquier cosa que podamos imaginar.

Esta energía superior se alimenta de la energía que implica la conciencia de ser de los seres vivos. De modo que cuando mueren, estas partículas energéticas son absorbidas por esta fuerza. Sin embargo, “El Águila” le da una oportunidad o don, a todo ser vivo. Esta oportunidad es “pasar a otra realidad”, con la conciencia de ser. Este regalo lo da el Águila con el fin de perpetuar la conciencia. Para tal fin, el Águila crea a una pareja de naguales, hombre y mujer, los dota de un equipo muy bien definido y determinado por sus cargas energéticas, les da “la regla” y hace que la olviden, para que posteriormente la recuperen y lleguen a “la totalidad de ellos mismos” y formen un nuevo equipo antes de partir, para perpetuar la oportunidad.

“Consideraba que el regalo de la libertad que ofrece el Águila no es una dádiva sino la oportunidad de tener una oportunidad... Su conjetura era que una vez, en el mundo indígena anterior a la Conquista, la manipulación de la segunda atención se vició. Se había desarrollado sin ningún obstáculo durante quizá miles de años, hasta que perdió la fuerza. Los practicantes de ese tiempo posiblemente no necesitaban controles, y así, sin freno, la segunda atención, en vez de volverse más fuerte se debilitó conforme se volvió más y más intrincada. Después vinieron los invasores españoles y, con su tecnología superior, destruyeron el mundo de los indios. Don Juan me dijo que su benefactor se hallaba convencido de que sólo un grupo pequeño de guerreros sobrevivió y pudo reagrupar su conocimiento y redirigir su sendero...” C.C.

EL DON DEL ÁGUILA

La historia oficial del “México Prehispánico”[1] se elabora en base a los estudios e investigaciones "científicas" a partir, fundamentalmente, de la Cultura Mexica, tomando como “datos fidedignos” lo que escribieron, producto de sus personales interpretaciones, los conquistadores, los cronistas, los frailes y algunos indígenas que se occidentalizaron inmediatamente después de la Conquista.

Las raíces del México antiguo se pierden en el tiempo. Francisco Javier Clavijero, en su "Historia antigua de México", señala que es casi imposible conocer los orígenes de los pueblos del Anáhuac, (note el lector, como en el pasado reciente a la conquista, se conocía lo que es el territorio nacional con el nombre de Anáhuac). "La historia de la primitiva población de Anáhuac es tan oscura y está tan alterada con tantas fábulas (como las de los demás pueblos del mundo) que es imposible atinar con la verdad [...) Varios de nuestros historiadores que han querido penetrar este caos, guiados por la débil luz de las conjeturas, de fútiles combinaciones y de pinturas sospechosas, se han perdido entre las tinieblas de la antigüedad y se han visto precisados a adoptar narraciones pueriles e insubsistentes." (Vol. 1, PP. 173).

La tradición oral describe a los toltecas no como cultura sino como hombres de conocimiento, como sabios y generadores del conocimiento. Su gran maestro fue Quetzalcóatl y el común del México antiguo, el centro de donde partió la Toltecáyotl, fue la ciudad de Teotihuacán.

Laurette Séjourné, en su espléndido libro "Pensamiento y religión en el México antiguo", nos dice: "Teotihuacán hunde sus raíces en el universo fragmentado de los tiempos arcaicos, únicamente la visión de la inmensidad del espíritu de la chispa divina que lega y armoniza pudo engendrar la potencia activa que presidió la fundación de la ciudad construida a la gloria de esa serpiente emplumada que es el hombre consciente. [... ] Así, lejos de implicar groseras creencias politeístas, el término Teotihuacán evoca el concepto de la divinidad humana y señala que la Ciudad de los Dioses no era otra que el sitio donde la serpiente aprendía milagrosamente a volar, es decir, donde el individuo alcanzaba la categoría de ser celeste por la elevación interior."

Don Juan se decía heredero cultural de los toltecas y supuestamente nació en Arizona, de ascendencia Yaqui y Yuma. Don Juan dividía la conciencia en tres partes. A la primera porción y más pequeña la llamó "primera atención"; esta conciencia es la "común", la que todos tenemos y en la cual enfrentamos el mundo cotidiano, y está relacionada con la conciencia del cuerpo físico. A la siguiente porción de la conciencia, mucho mayor en tamaño, la llamó la "segunda atención", y es la que percibe el hombre como un capullo luminoso, al mundo como energía, y que nos permite actuar como "seres luminosos". La segunda atención siempre se mantiene en la "trastienda" de nuestra conciencia y sale a través de un trabajo dirigido y disciplinado, o por medio' de un trauma accidental que la puede poner en funcionamiento. La tercera atención, que es la última parte y la mayor en dimensión, es una conciencia de los cuerpos físico y luminoso.

La primera atención fuerza a percibir el mundo de energía como un mundo de ideas y objetos pero, en realidad, somos seres capaces de volvernos conscientes de nuestra luminosidad (segunda atención) y que a través de la Toltequidad se podía intentar penetrar en la tercera atención. De hecho todos los hombres antes de morir se "llenan" de su totalidad, para inmediatamente entrar en la tercera atención para ser "devorados por el Águila".

La Toltequidad propone, a través de sus enseñanzas, llegar a la totalidad de uno mismo y, antes de morir, pasar a "voluntad" en la tercera atención, pero sin perder la conciencia de uno mismo (sin ser devorados por el Águila, recibiendo el don del Águila).

Es importante señalar que Don Juan le dice a Castaneda que el origen y fin de toda la Toltequidad o brujería radica en el cuerpo humano. Para ello, al cuerpo lo divide en dos partes: el tonal o parte derecha, que contiene todo lo que la razón o intelecto es capaz de crear o concebir. El lado izquierdo, o nagual, es lo indescriptible, algo inexplicable con palabras; si acaso "comprendido", si ello implica la capacidad que tiene todo el cuerpo para saber.

Don Juan dice que el movimiento que realiza un aprendiz entre el lado derecho y el izquierdo le permite comprender que el lado derecho es lento y gasta ucha energía en la continuidad de la vida; mientras que el lado izquierdo es inherente a la economía de energía y a la velocidad. Precisamente a la habilidad de percibir todo en un instante y de una sola vez Don Juan le llama INTENSIDAD. En este libro se aclara lo que ya se venía sintiendo desde "El segundo anillo de poder": Carlos Castaneda no se acoplaba perfectamente con su camada. Don Juan no se había percatado de que Castaneda sólo tenía tres compartimientos en vez de los cuatro que debía tener en su cuerpo luminoso, por lo que se convertía en un "nagual de tres puntas" para el que la regla normal no se aplicaba, y además existían dos ensoñadoras del norte en el grupo ("la gorda" y Rosa).

Cada grupo o ciclo que conoce la regla está compuesto de 17 personas como número mínimo; ocho guerreras (4 acechadoras y 4 ensoñadoras), cuatro guerreros y cuatro propios, y la mujer nagual.

El grupo de Don Juan estaba constituido por Cecilia, Delia, Teresa, Olinda y Emilito; Vicente Medrano, Hermelinda, Carmela, Juan Tuna, Zuleica, Zoila, Silvio Manuel, Martha, Nélida, Florinda, Genaro Flores y Juan Matus.

El grupo de Carlos Castaneda hasta ahora (por lo menos en los libros) consta de: Soledad, María Elena ("la gorda"), Lidia, Rosa, Josefina, Eligio, Benigno, Néstor, Pablito y la mujer nagual (Carol).

En este libro Castaneda describe 7 principios y 3 reglas de los acechadores, los cuales son los siguientes:

1. Elegir el campo de batalla.
2. Eliminar todo lo innecesario.
3. El guerrero debe estar dispuesto en cualquier momento a entrar en batalla
(pero no a lo loco).
4. El guerrero debe descansar, olvidarse de sí mismo y no tener miedo.
5. El guerrero no puede dejarse ir con la corriente; cuando no pueda avanzar,
el guerrero debe retirarse momentáneamente y ocuparse en otra cosa.
6. El guerrero debe saber comprimir el tiempo (no puede desperdiciar un
instante).
7. El guerrero nunca deja ver su juego y no se pone al frente de nada.

Las tres reglas que nos describe Don Juan son:

1. Todo lo que nos rodea es un misterio insondable.
2. Debemos tratar de descifrar el misterio sin tener la menor esperanza de
lograrlo.
3. Consciente del insondable misterio que lo rodea, el guerrero toma un legítimo lugar como un misterio más; por consiguiente, el misterio de ser, no tiene límite.

Don Juan dice que de la aplicación de los 7 principios y de las 3 reglas del acecho, resulta lo siguiente en el guerrero:

1. Nunca se toma en serio, se ríe de sí mismo y como puede hacer el papel de tonto, puede hacer tonto a cualquiera.

2. Nunca tiene prisa, nunca se irrita y tiene una paciencia sin fin.

3. Aprende a tener una capacidad infinita para improvisar.

La REGLA dice:

Que al poder que gobierna el destino de todos los seres vivos del mundo se le conoce por el "Águila" (Pero no es un águila) El “Águila se alimenta de las conciencias de todos los seres vivos que después de morir se elevan como luciérnagas para ser "devorados por el Águila".

El “Águila”, para perpetuar la conciencia de los seres vivos, les ha concedido, si así lo desean, la oportunidad de buscar, a través de ella, una apertura que lleve a las conciencias a la libertad; a esto se le llama el "don del Águila". El Águila para tal efecto creó a la mujer y al hombre nagual, seres vivos que en vez de tener dos compartimentos de energía (nagual y tonal) tienen cuatro (dos y dos) y los puso en el mundo para que "vieran", dotándolos de un grupo mínimo para realizar su tarea, compuesto éste de cuatro guerreras acechadoras, tres guerreros y un propio. Este grupo tenía que ser capacitado y desarrollado para cumplir con el objetivo. La primera orden del Águila es que el nagual debe encontrar a cuatro guerreras ensoñadoras. Después se le ordenó encontrar a otros tres propios.

El Águila, para evitar que el "equipo perdiera el camino, se llevó a la mujer nagual al otro mundo", es decir, allá donde debe de cruzar el grupo. La mujer nagual servía al grupo como guía o faro para la travesía. Finalmente, el nagual y su grupo reciben la orden de "Olvidar" para iniciar una nueva tarea: la de recordarse a sí mismos y al Águila. Se supone que si logran recordarse a sí mismos nuevamente, pueden llegar a la totalidad.

Su última tarea como grupo en la Tierra, después de recobrar la totalidad de sí mismo, es conseguir un par de seres "dobles" para iniciar otro nuevo ciclo con una mujer nagual y un hombre nagual, proporcionándoles el grupo mínimo para que ellos inicien el nuevo ciclo.

El Águila les ordenó llevarse a la mujer nagual consigo, de este otro nuevo grupo, para que les sirva de guía a sus compañeros de camada.

EL GRUPO DE GUERREROS DEL NAGUAL

NOMBRE TIPO DIRECCIÓN ATRIBUTOS


1° 1. VICENTE MEDRANO GUERRERO ERUDITOESTE EL ORDEN

2. CARMELA ACECHADORA ESTE EL CORAZÓN

3. HERMELINDA ENSOÑADORA ESTE OPTIMISMO SUAVE

4. JUANA TUNA PROPIOESTE BRISA CONSTANTE


2° 5. GENARO FLORES GUERRERO DE ACCIÓNNORTE LA FUERZA

6. FLORINDA ACECHADORANORTE BRUSQUEDAD

7. NELIDA ENSOÑADORANORTE DIRECTA TENAZ


3° 8. SILVIO MANUEL GUERRERO ORGANIZADOROESTE SENTIMIENTO

9. ZOILAACECHADORAOESTE INTROSPECTIVA

10. ZULEICAENSOÑADORAOESTEREMORDIMIENTOS

11. MARTHAAYUDANTE OESTEASTUTA TAIMADA


4° 12. JUAN MATUS NAGUAL SUR CRECIMIENTO

13. CECILIA ENSOÑADORASUR NUTRE BULLANGUERA

14. DELIAACECHADORASUR TÍMIDA

15. EMILITOPROPIOSURANIMADO

16. TERESA AYUDANTESUR EL VIENTO CALIENTE

17. OLINDA LA MUJER NAGUAL

"Las acechadoras son las que enfrentan los embates del mundo cotidiano. Son las administradoras de negocios, las que tratan con la gente. Todo lo que tiene que ver con el mundo de los asuntos ordinarios pasa por sus manos. Las acechadoras son las practicantes del desatino controlado, así como las ensoñadoras son las practicantes del ensueño. En otras palabras, el desatino
controlado es la base del acechar, y los ensueños son las bases del ensoñar. Don Juan decía que,

hablando en términos generales, el logro más importante de un guerrero en la segunda atención es ensoñar, y en la primera atención el logro más grande es acechar...

Don Juan decía que su benefactor había sido muy meticuloso con cada uno de sus guerreros al adiestrarlos en el arte de acechar. Utilizó toda clase de estratagemas a fin de crear un contrapunto entre los dictados de la regla y la conducta de los guerreros en el mundo cotidiano. Creía que ésa era la mejor forma de convencerlos de que la única manera que disponen para tratar con el medio social es en términos del desatino controlado...

Don Juan decía que el impulso con el cual su benefactor llevaba a cabo sus estratagemas se originaba en su certeza de que el Águila era real y final, y en su certeza de que lo que la gente hace es un desatino absoluto. Esas dos convicciones daban origen al desatino controlado, que el benefactor

de don Juan describía como el único puente que existe entre la insensatez de la gente y la finalidad de los dictados del Águila...” C.C.

LA MUJER NAGUAL

En esta parte de la obra, Don Juan relata a Castaneda la forma en la que él tuvo que aprender las enseñanzas de su maestro y su benefactor. Así, su benefactor le dice que un guerrero nunca puede sentirse “sitiado”, porque estar bajo sitio significa que uno tiene posiciones y posesiones personales que defender, de modo que es vulnerable. Un guerrero en cambio, no tienen nada ni quiere nada y es indiferente a todo. No tiene expectativas y no espera recompensa. Lo único que posee es su voluntad y su impecabilidad.

"Don Juan me dijo que todos los miembros del grupo de su benefactor compartieron el mismo estado de ánimo. La libertad que la regla proponía era algo que todos consideraban inalcanzable. En el curso de sus vidas habían vislumbrado la fuerza aniquilante que es el Águila, y creían que no tenían ninguna posibilidad ante ella. Sin embargo, todos estaban de acuerdo que vivirían sus vidas impecablemente sin más razón que la impecabilidad misma...” C.C.

LOS NO—HACERES DE SILVIO MANUEL

El linaje de Don Juan enfrentará un desafío descomunal, Castaneda resultó un nagual de tres compartimientos energéticos y no de cuatro, como lo había “visto” Don Juan, desde el momento que “lo enganchó”. Esto creaba muchas dificultades en el grupo y por decirlo, “Castaneda no encajaba con su grupo, ni el grupo con él”. La Regla para “el nagual de cuatro puntas” no aplicaba con Castaneda y su grupo. Una tragedia para la continuidad de este determinado y antiguo linaje tolteca, y tal vez, el fracaso de Castaneda como nagual “clásico”.

Esto resultó un fuerte golpe para todos y Castaneda tendrá que esperar que le trasmitan la regla para un nagual de tres puntas. Por ello, Silvio Manuel, miembro del grupo de Don Juan, prepararía a Castaneda para recibir a través del mensajero, “La Regla del nagual de tres puntas”.

Castaneda se ve obligado a aceptar su destino y afrontar como guerrero inmaculado los acontecimientos que son narrados por el autor de manera dramática.

FLORINDA

Don Juan manda a casa de Florinda a Castaneda para que aprenda el arte de acechar. Según su carga energética, las personas pueden ser acechadores o ensoñadores. Los toltecas les llamaban poéticamente “guerreros jaguar o guerreros águilas”. Los valores simbólicos que les dieron los pueblos antiguos de la humanidad a los animales, son muy parecidos y comunes. La actitud de jaguar es de asechador, y la del águila, detenida, casi inmóvil en las alturas, es de ensoñador.

Florinda le enseñó a Castaneda los primeros principios del acecho, los tres primeros principios de la regla de los acechadores, y las tres primeras maniobras del acecho. Se los enseña a través de contarle la historia de cómo fue “enganchada” en el conocimiento tolteca por su maestro. Una historia verdaderamente apasionante en la que Florinda era una “mujer objeto” de un hombre poderoso, dominante, violento y posesivo.

Los acechadores aprenden a nunca tomarse en serio, por lo que aprenden a reírse de sí mismos. Dado que no tienen miedo de hacer el papel de tontos, pueden hacer tonto a cualquiera. Los acechadores aprenden a tener una paciencia sin fin. Los acechadores nunca tienen prisa, nunca se enojan y molestan. Los acechadores aprenden a tener una capacidad infinita para improvisar.

Los principios son: 1.— Elegir el campo de batalla. 2.— Eliminar todo lo innecesario. 3.— Deben estar dispuestas en cualquier momento a entrar en batalla...pero no a lo loco y sin estrategia. 4.— deben de descansar antes de entrar en batalla. Olvidarse de sí mismos, no tener miedo. 5.— No dejarse ir con la corriente y cuando no se puede contra el adversario, debe retirarse y ocuparse en otra tarea. 6.— Comprimir el tiempo, aprender a no desperdiciar un instante.

Las reglas son: 1.— Todo lo que nos rodea es un misterio insondable. 2.— El guerrero trata de descifrar el misterio, sin tener la menor esperanza de lograrlo. 3.— Consciente del insondable misterio que rodea, el guerrero toma su legítimo lugar como un misterio más. Por consiguiente, el misterio de ser no tiene límites, por lo que se comparta de manera humilde y entiende que él es igual a todo.

Cuando un guerrero aplica escrupulosamente estas técnicas, los resultados son formidables. Los asechadores nunca se toman en serio, aprenden a reírse de sí mismos. Como pueden jugar el papel de “tontos” pueden hacer tonto a cualquiera. Los acechadores aprenden a tener una paciencia sin fin. Los acechadores nunca tienen prisa, nunca se irritan, y finalmente, los acechadores aprenden a tener una capacidad infinita para improvisar.

Me aseguró que una recapitulación perfecta podía cambiar a un guerrero aún más que el control total del cuerpo de ensueño. En este aspecto, ensoñar y acechar conducen al mis-mo fin: el ingreso en la tercera atención. Sin embargo, para un guerrero era importante conocer y practicar ambos...

Florinda me explicó que el elemento clave al recapitular era la respiración. El aliento, para ella, era mágico, porque se trataba de una función que da la vida...

Somos guerreros, y los guerreros tienen una sola meta en la mente: ser libres. Morir y ser devorado por el Águila es el destino del hombre. Por otra parte, querer salirnos de nuestro destino, querer entrar serenos y desprendidos a la libertad, es la audacia final…” C.C.

LA SERPIENTE EMPLUMADA

Al último capítulo de este libro Castaneda lo titula "La serpiente emplumada" y no creemos que lo haya puesto como elemento decorativo; suponemos que en futuros libros se hablará con mayor precisión de la relación de la Toltequidad y las llamadas "Enseñanzas de Don Juan". Como hemos dicho, al profundizar en la obra del autor sorprende encontrar el paralelismo que hay con la "tradición oral" del llamado "México profundo" y también, de alguna manera, con la Academia; como prueba de ello nos permitimos citar, otra vez, a la maestra Séjourné en su libro "Pensamiento y religión en el México antiguo". Pág. 95: "... como conciencia de un orden Superior, su efigie no puede ser otra que el símbolo de esta verdad y las plumas de la serpiente que lo representan deben hablamos del espíritu que permite al hombre hombre cuyo cuerpo, como el del reptil, se arrastra en el polvo conocer la alegría sobrehumana de la creación, constituyendo así un canto a la soberana libertad interior. Esta hipótesis se ve confirmada, además, por el simbolismo náhuatl, en el cual la serpiente representa la materia su asociación con las divinidades terrestres es constante y el pájaro, el cielo. El Quetzalcóatl es entonces el signo que contiene la revelación del origen celeste del ser humano."

Creemos que uno de los fallos más grandes de la obra de Castaneda, fue el "descontextualizar la sabiduría tolteca que le trasmitió Don Juan, de la cultura que la generó". En efecto, Castaneda evita referir el contexto cultural en dónde operaba Don Juan y Don Genaro, además de no hacer una referencia más profunda de la Toltecáyod, a partir de fuentes académicas. Don Juan en varias ocasiones le mencionó a Castaneda sobre el origen tolteca de su linaje de conocimiento. Alguna vez, estuvieron los dos en el Museo Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de México, y Castaneda no transcribe en la obra lo que Don Juan le dijo acerca de la información que él recibió de las piedras a través de la energía.

Sin el contexto cultural en donde nació y se desarrolló la Toltequidad o Toltecáyod a través de miles de años, "las enseñanzas de Don Juan" y la obra misma de Castaneda, quedan sin los cimientos fundamentales para conocerla y dimensionarla plenamente, no solamente en los antiguos linajes de conocimiento, sino fundamentalmente, en las complejas y sincréticas formas de vida cotidiana de los pueblos indígenas y campesinos del llamado México profundo. Sin esa sabiduría, los pueblos indígenas no habrían podido sobrevivir a la colonización en los últimos cinco siglos. Esta sabiduría de alguna forma sobrevive aún en las grandes metrópolis de México.

"Añadió que los guerreros no tienen vida propia. A partir del momento en que comprenden la naturaleza de la conciencia, dejan de ser personas y la condición humana ya no forma parte de su visión. Yo tenía un deber como guerrero y sólo eso era lo que contaba a fin de cumplir la tenebrosa tarea que me había confiado. Puesto que yo había prescindido de mi vida, ellos ya no tenían nada que decirme, salvo que debería dar lo mejor de mí. Y yo tampoco tenía nada que decirles, salvo que había comprendido y qué aceptaba mi destino...

Dijo que el reto de un guerrero consiste en llegar a un equilibrio muy sutil de fuerzas positivas y negativas. Este reto no quiere decir que un guerrero deba de luchar por tener todo bajo su control, sino que el guerrero debe de luchar por enfrentar cualquier situación concebible, lo esperado y lo inesperado, con igual eficiencia. Ser perfecto en circunstancias perfectas es ser un guerrero de papel...

Vi a don Juan tomando la delantera. Y después sólo hubo una fila de exquisitas luces en el cielo. Algo como un viento parecía hacer que la fila se contrajera y oscilara. En un extremo de la línea de luces, donde se hallaba don Juan, había un inmenso brillo. Pensé en la serpiente emplumada de la leyenda tolteca. Y después las luces se desvanecieron..." C. C.

APÉNDICE

Seis proposiciones explicatorias

"Las enseñanzas de don Juan tenían como fin guiarme a través de la segunda fase del desarrollo de un guerrero: la verificación y aceptación irrestricta de que en nosotros hay otro tipo de conciencia. Esta fase se dividía en dos categorías. La primera, para la que don Juan requirió la ayuda de don Genaro, trataba con las actividades. Consistía en mostrarme ciertos procedimientos, acciones y métodos que estaban diseñados a ejercitar mi conciencia. La segunda tenía que ver con la presentación de las seis proposiciones explicatorias...
1. Lo que percibimos como mundo son las emanaciones del Águila.

2. La atención es lo que nos hace percibir las emanaciones del Águila como el acto de "desnatar"

3. A los desnates les da sentido el primer anillo de poder.

4. El intento es la fuerza que mueve al primer anillo de poder.

5. El primer anillo de poder puede ser detenido mediante un bloqueo funcional de la capacidad de armar desnates.

6. la segunda atención..."
  1. Note como la cultura dominante colonizadora se refiere a una de las seis civilizaciones más antiguas del mundo, como es la del Anáhuac, con la referencia al conquistador, es decir, —ellos antes de nosotros— “pre—hispánico” y no la nombra con su nombre original.