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Para la historia


La libertad de cultos es un hecho en España.

Así lo ha dicho el señor ministro de Gracia y Justicia, y lo confirman sus concesiones para la erección de templos protestantes junto a los católicos.

Quédense por ahora con sus ilusiones los que creen que si los protestantes, los moros y los judíos no han llenado a España de fábricas, de bosques y de jardines ha sido porque se les ha negado el permiso para edificar capillas, mezquitas y sinagogas en las cuales adoren a Dios, según sus respectivas fórmulas, esos señores de quienes tanto se espera; y vamos, sin más preámbulos, al asunto de que quiero ocuparme hoy.

Parece ser, amparado por la susodicha declaración del señor Romero Ortiz, que se presentó en Cartagena un cura protestante a predicar la religión de Lutero. Mientras habló de Dios y de sus atributos, la cosa no presentó carácter alguno alarmante; pero llegó el reverendo pastor a negar el misterio de la Inmaculada Concepción, y fue tal el entusiasmo del pueblo cartagenero, que si el inglés no se refugia en un buque de su nación, sabe Dios lo que hubiera sido de él.

Así lo confirman varios periódicos de Madrid y de provincias.

Pues bien: el hecho ha trascendido a largas distancias, y me consta que ha dado ocasión a tres comunicaciones, cuyas fidelísimas copias ofrezco a continuación a mis lectores:


Primera

Mister Romero, Ministerio de los busines de la catolic Churcha de Espania.

My dear sennior: Yo llego respectifulamente a decir a fosted que en averiguando your benevolence por la implantamienta in Espania del libre culto, yo estuve llevado del jantusiasmo de mi pastoral ejercimiento, por esprandiendo mis predications in ese country. En aquel medio, yo puse in, en mis equipamientos de departo para Espania, tres Hransands de Biblias y nove paquetas de water proofs que por haciendo un ponita negocio a vostros countrimanes, yo era, my self, posible exhargarlos a ellos en my predications, a vinte schilines cache.

Bien: Yo tomo informaciones de que un Rey, reformado englisc evanguelista ha sido justo de bredicar fuertemente ahí que dona María, Cristo's mother, era no santa vierge, by lo que the catolic people, yo digo, popular estupid crowd, cayó ponitamente un puquito forte sobra el english minister que tomó de la vía for salvando himself la pelieca.

Ajora, dos guestiom: Primera. Son yusted rectificado fuestemente en las de su people libre cultistas aspirations, como esos news-papeles imprentan avery triqui-traca? Segunda. Ereigtando epanquelicas churchas en Espania, ellas serán menos puquito warrantadas que las católicas contra la derrumbamienta por yours contrimanes?

Esperando por su responsa, yo estoy, senior don Romero, trulemente devotado de su senioria.

Rev. Willians Ingilis Manquitos.



Segunda

A vivir de la injusticia y culto de los infieles de España, el moacín de los creyentes, desde la gran mezquita de la Meca.

Alá es grande, cristiano, y por eso te sentó en el diván de color del primer cielo junto al alcázar de los sultanes, para mayor prosperidad de los hijos del Profeta. El simoun del desierto trajo esta nueva al oasis de las palmeras y de los higos chumbos, y también la de que habías pedido templos para Mahoma que asombrasen las mezquitas naracenas. Alá te premie, cristiano, con cien huríes y cien copas de diamante, porque tú serás creyente. Pero he sabido en la luna que empieza que un morabito de cabellos de oro y casaquín de alas de cuervo, recibió piedras sopapina y jujeo por negar ahí la fe de tus mayores. Yo llevaría a España alcuzcuz, y dátiles, y mirra de la Arabia para ti y para la mezquita que llevaras al Profeta. Hable tu lengua verdad, y dime, por Ala, si me recibirán tus perros infieles con la somanta que llevó el hombre de los cabellos de oro y la casaca negra.

Alá es grande. Visir de los derviches nazarenos, y tus nuevas aguardo con seis zalemas que te envío, tres zapatetas y dos tumbos, la cabeza abajo, al uso del hidalgo del desierto manchego, el único mortal que produjo sabio, y era loco, el suelo de los garbanzos y el país de las alharacas.

En la Meca, el quinto día de la octava luna antes del Ramadán, del año 28000 y pico de la Égira.

Nazareno, Alá es grande, y Mahoma, su profeta.


Tercera

Romero Ortiz, hijo de Jacob, nieto de Abrahán: la vara de Moisés te ayude y no caigan sobre ti y sobre tus hermanos las plagas de Faraón.

Y llegó un día en que el ángel de Isaac detuvo la mano de Isabel, cuatro siglos levantada en tu nación sobre las tribus de Judea.

Y todas las religiones, menos la de España, fueron aclamadas por los españoles, y muchos templos cristianos taparon la luz del sol con la nube de sus escombros.

Y el disperso pueblo de Israel salió de sus escondrijos, y las puertas de España se le abrieron; porque es fiel a su Dios y espera el Mesías prometido.

Y no quedaba en España ni una, torre, ni un regato, ni una piedra que dijese a tu nación: «Por aquí pasaron los hijos de Jacob, porque los hijos de Jacob viven dispersos, y no tienen yuntas, ni telares, ni molinos para los hijos de Beliab».

Pero quedaban doblones que apilar y oro en utroques que redimir, porque sus dueños no se lavaron en la piscina de Betsabé.

Y el pueblo de Judea quería esos monises para el tesoro de su nación; y abriría un pozo de siete codos y siete palmos y siete líneas, en siete barrios siete veces más oscuros y más tristes que la noche, y en ellos los sepultaría hasta la venida del Señor.

Porque los hijos de Israel son pródigos de verdad.

Y en esto, un cura de Lutero fue a España y llego a Cartagena, y predicó contra la Madre del Crucificado; y el pueblo de tu fe le arrimó candela..., y el cura se embarcó.

Y el pueblo de Judea lo supo, y se escamó.

Y echó a sus cofres siete cerrojos sobre los setenta que ya tenía, y volvió a guardarlos bajo siete estados de tierra, y dijo: «No voy, porque habrá palos».

Porque aún le dolían los de marras.

Y no fuimos a España.

Y por eso no vamos.

Y por eso te escribimos. Porque te amamos en Dios; que al cabo micas por su pueblo.

Y te exhortamos a que estudies el que te rodea.

Y podría ser que la puerta que abres al de Israel en España la cerraran para ti mismo los españoles.

Que más gordas se han visto.

Y esperamos respuesta, porque queremos hacer de nuestro sayo más de un capote. Háblanos en ella como el Decálogo.

El Dios de Abrahán y de Jacob y la luz del Sinaí te la iluminen, Romero Ortiz... y el pueblo de Israel no será judío para ti en un apuro.

Te lo prometo.

Jeroboán, el rabino más hebreo de los arrabales de Tranfort.



(De El Tío Cayetano, núm. 4.)

29 de noviembre de 1868.