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que vivifica el cuerpo orgánico no es inmortal naturaleza: mas con el cuerpo nace, y así en los niños crece, sufre con el dolor crueleclipsase, se plerde, desciende con los afios; perecerá sin duda cuando la eterna noche venga a arrancarnos de entre el número de los vivos.

Vencido, perseguido, errante por el mundopor mor de perversos amigos, sufro yo en mi dolor profundo más malea aquí en esta vida que en las ficciones de la Fábula fecunda nunca sufriera Prometeo en los infiernos.

Así, para acabar mis penas, como el desventurado, preso en su calabozo, contra el destino alzándose engaña a su verdugo, y con viril esfuerzo rompe al fin sus cadenas, sin preocuparme de los medios, rompo los lazos tan funestoa cuya autil y fina trama a este cuerpo de dolor roldo harto tiempo lígó mi alma.

He aquí, pues, en sombrio cuadro la justa causa de mi muerte...

No creerás que en la nada obscura aspiro, no, a la apoteosis.

Mas siempre que renazca priinavera fecunda, de su seno ofreciéndote las flores olorosascon un ramo de mirtos y rosas acuérdate de adornar mi tumba." Me envió esta epístola escrita de su mano. Hay en ella varios hemistiquios robados al abate de Chaulieu y a mí. Las ideas son incoherentes; los versos, en general, mal hechos; pero los hay buenos; y ya es mucho para un rey hacer una epístola de doscientos versos malos en la situación en que se hallaba. Quería que se dijese que había conservado plena presencia y libertad de ánimo en unos momentos en que los hombres suelen perderlas.