Página:Voltaire - Memorias de su vida escritas por él mismo (1920).pdf/62

Esta página no ha sido corregida
58
 

la misma idea, demostró su falsedad en algunas de sus cartas, de las que le enseñó copia.

Maupertuis, presidente de la Academia de Berlín, indignado de que un asociado extranjero le demostrase sus yerros, comenzó por persuadir al rey que Koenig, por hallarse establecido en Holanda, era enemigo suyo, y había censurado mucho antes a la princesa de Orange la prosa y la poesía de su majestad.

Tomada esta primera precaución, Maupertuis, valiéndose de unos cuantos pobres pensionarios de la Academia, que dependían de él, consiguió borrar a Koenig, por falsario, de la lista de académicos. El geómetra de Holanda se le adelantó, devolviendo la patente de su dignidad de académico de Berlín.

Todos los literatos de Europa se indignaror con los manejos de Maupertuis, tanto como se aburrieron con su libro. Se ganó el odio y el desprecio de cuantos se las daban de filósofos y de cuantos no entendían nada de filosofía. En Berlín se contentaban con encogerse de hombros; como el rey ya había tomado partido en tan desdichado asunto, nadie se atrevía a hablar; yo fuí el único que levantó la voz. Koenig era amigo mio; tenía yo a un tiempo el placer de defender la libertad de los escritores al defender la causa de mi amigo, y el de mortificar a un enemigo, que era tan enemigo de la modestia como mío.

No tenía yo la menor intención de permanecer en Berlín; he preferido siempre a todo la liberby