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"Después de unos caminos horribles, hemos encontrado albergues aún más horribles.

Porque, huéspedes interesados, de hambre, viéndonos acuciadosde manera más que frugal, en una cabaña infernalenvenenándonos, nos roban el dinero.

¡Cuán lejos del de Luculo este siglo postrero!"Caminos horribles, inal comidos, mal bebidos; no era esto todo: sufrimos, además, muchos otros accidentes; y sin duda nuestro aspecto era desusado en extremo, pues en cada sitio por donde pasabamos nos tomaban por cosa diferente.

Tomábannos los unos por reyes coronados; los otros, por tunantes redomados.

A las veces, la gente se agolpaba, de hito en hito nos mirahacual curiosos bausanes, con harta impertinencia, "El jefe de postas de Kehl nos aseguró que sin pasaporte no había salvación; y al vernos en la necesidad absoluta de confeccionarlos nosotros mismos o de no ir a Estrasburgo, optamos por lo primero, para lo que nos sirvieron a maravilla las armas prusianas grabadas en mi sello.

"Llegados a Estrasburgo, los piratas de la aduana nos saquearon.

Cada cual un malvado espía, con un ojo el pasaporte Iría, el otro en nuestra bolsa distraido, El oro. de poder no desmentidocon suya rica Iluvia acariclaba Júpiter 3 Danae y la gozaba; el oro con que César gobernaba el mundo tan feliz bajo su imperlo; el cro, más que Amor y que Licurgo sahin. de la noche en el misterio nos abrió las urallas de Estrasburgo." Digilind by.