Página:Voltaire - Memorias de su vida escritas por él mismo (1920).pdf/19

Esta página no ha sido corregida
15
 

abierta a ras del pavimento. La reina madre, que presenció tamaño arranque, logró con dificultad sujetar a Guillermina por las sayas cuando iba a dar la voltereta. A la princesa le quedó de esto una contusión debajo de la teta izquierda, que ha conservado toda su vida como señal del cariño paterno, y me ha hecho el honor de enseñármela.

El príncipe tenía una especie de querida, hija de un maestro de escuela de Brandeburgo, instalada en Postdam. Tocaba el clave bastante mal, y el príncipe la acompañaba con la flauta. Creyóse enamorado de ella, pero se engañaba; no tenía vocación por el bello sexo. Sin embargo, como al parecer la amaba, el rey hizo dar a la señorita una vuelta por la plaza de Potsdam, conducida por el verdugo, que la azotaba a la vista del príncipe.

Después de obsequiarle con ese espectáculo, le mandó trasladar a la fortaleza de Custrin, situada en medio de un pantano. Allí estuvo encerrado seis meses, sin criados, en una especie de mazmorra; al cabo de seis meses le dieron un soldado para su servicio. El soldado, joven, guapo, bien formado, y que tocaba la flauta, sirvió de más de una manera para divertir al preso.

Tantas bellas cualidades labraron después su fortuna. Le he conocido ayuda de cámara y primer ministro al mismo tiempo, con toda la insolencia que esos dos cargos infunden.

Llevaba el príncipe varias semanas en el cas-