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Sófocles

De ello puedo gloriarme y no negaré el hecho.

¿Has puesto una mano armada sobre los Atreidas?

De modo que ya no ultrajen á Ayax.

¿Han perecido, si comprendo bien tus palabras? AXAX Muertos son. ¡Que me arranquen ahora mis armas!

Bien. Pero ¿y el hijo de Laertes? ¿Cuál ha sido su suerte? ¿Es que se te ha escapado?

¿Preguntas dónde está ese zorro sutil?

Sin duda: hablo de Odiseo, tu adversario.

Está atado en mi tienda, ¡oh dueña! y es ese un espectáculo muy agradable para mí. No quiero que muera todavía.

¿Qué harás antes de eso? ¿Qué provecho obtendrás?