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Sófocles

No me consueles, pues, más, ahora que...

¿Qué dices?

...ninguna esperanza de socorro me queda del eupátrida fraternal.

Antistrofa II

El destino de todos los hombres es morir.

¡Qué! ¿en una lucha de caballos de pies rápidos, y enredados entre las riendas, como este desgraciado?

¡Calamidad no prevista!

Sin duda, en efecto. En tierra extraña, lejos de mis brazos...

¡Ay!

¿Quién hubiera previsto que sería encerrado en la urna, sin tumba y privado de nuestras lamentaciones?

A causa de mi gozo, ¡oh muy querida! dejando á un lado todo miramiento, llego apresuradamente, porque traigo