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Sófocles

¡Oh jóvenes! El me ha prohibido permitir á mortal alguno acercarse á ese lugar sagrado en que él está, ni invocar allí las Sombras. Me ha dicho que, si me conformaba con esas órdenes, conservaría siempre esta tierra dichosa y tranquila. Nuestro Genio sabe esto, y también el juramento de Zeus, él que todo lo oye.

Si las cosas le placen así, es justo que nosotras obedezcamos. Envíanos, pues, á la antigua Tebas, para que nos opongamos á la muerte de nuestros hermanos, si podemos.

Lo haré, así como todas las demás cosas que os sean útiles y que puedan agradar al que acaba de morir, porque no está bien que me desanime en esto.

Apaciguaos, pues, y no os lamentéis desmedidamente, porque todas esas cosas serán realizadas. FIN DE « 

EN COLONO»