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ROMANCERO DEL CID

Desterróme el rey Alfonso
porque allá en Santa Gadea
le tomé el su juramento
con más rigor que él quisiera.
Las leyes eran del pueblo,
que no excedí un punto d’ellas,
pues como leal vasallo
saqué á mi rey de sospecha.
¡Oh envidiosos castellanos,
cuán mal pagáis la defensa
que tuvisteis en mi espada
ensanchando vuestra cerca!
Veis aquí os traigo ganado
otro reino y mil fronteras,
que os quiero dar tierras mías
aunque me echáis de las vuestras;
pudiera dárselo á extraños,
mas para cosas tan feas
soy Rodrigo de Vivar,
castellano á las derechas.