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Amalia D. Soler

¡Y solo hallé en esta vida
la muerte del corazón!!

Y pregunté en mi ansiedad
olvidando que en la tierra,
cada cual un algo encierra
de otra fuerte voluntad;
se agita la humanidad
porque Dios en su poder
nos demuestra que al hacer
cuanto nuestra vista alcanza,
en su divina balanza
tiene condición de Ser.

La tuvo sin duda alguna
mi profundo desconsuelo;
cuando no encontré en mi duelo
¡ni una esperanza, ni una!
Cuando mirando á la luna
y á su séquito de estrellas,
exclamaba: son muy bellas
y me place su fulgor;
y abraza un himno de amor
olvidando mis querellas.

Sin comprender que existían
en sus discos luminosos,
mil mundos que explendorosos
más que la tierra lucían,
que nuestra pena sentían