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Colonias españolas; conjunto verdaderamente maravilloso, no menos por la rareza, variedad y belleza artístico-industrial que lo caracterizan, que por su peregrina significación en la historia de los pueblos á que pertenece. Con 611, debidos á la última expedición del Pacifico, fué aumentado en la pasada primavera, no sin que el patriotismo haya dejado de acrecentar entre tanto este considerable caudal con numerosas donaciones, entre las cuales logran el primer lugar las que llevan los nombres del tan conocido D. Manuel Rivadeneira y de D. Antonio Ramón de Vargas, actual Dean de la Santa Iglesia de Cádiz.

Larga por demás sería esta carta, si dada ya alguna razón de la riqueza que atesora el Museo Arqueológico Nacional en este departamento de las Colonias, me propusiera dar á V. noticia un tanto circunstanciada de sus principales colecciones. Con la brevedad necesaria, para no abusar de la benevolencia de V. ni de la paciencia de los lectores de la Revista, manifestaré solamente algunos de los rasgos principales que á dichas colecciones caracterizan; y fijándome por un momento en las americanas, observaré que son en ellas por extremo notables tres diferentes grupos de objetos, á saber: los ídolos, las armas y los utensilios domésticos, en que figuran en primer lugar los productos de la cerámica.

Si es una verdad histórica, demostrada respecto de todos los pueblos con el estudio de sus monumentos, que responden estos en toda ocasión al estado de su especial cultura, la cual traducen siempre con entera fidelidad, —en parte alguna ha podido tener más exacta aplicación este luminoso principio de crítica que en el examen de los citados monumentos. Revélase en ellos de un golpe, y sin dar entrada á la duda, por sus ídolos, que son en general deidades domésticas (penates), el estado de la inteligencia de aquellos pueblos, entregados desdichadamente á todas las debilidades y extravíos del fanatismo; por sus armas, aquella triste situación, á que se ven de continuo reducidos todos los pueblos, donde no ha resplandecido aún la luz de la verdadera cultura, forzados á aguzar incesantemente su ingenio para hacerse más temibles á sus vecinos, ya con el aparato de extrañas y fútiles invenciones, que dupliquen sus estaturas, ya con la extraordinaria longitud, excesivo peso, ó peregrinas formas de los instrumentos bélicos por ellos empleados; por sus utensilios domésticos, aquel generoso anhelo que engendra en todas las edades primitivas el nobilísimo instinto