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de estas escuelas á negar las cualidades, y á reducirlas todas, como á categoría única, á la cantidad, haciendo que cuantos fenómenos físicos se desarrollan en el seno del espacio caigan bajo el dominio de la mecánica y bajo la ley del número, según la antiquísima y admirable concepción pitagórica.

Indudablemente este es un gran paso, si es firme y seguro, hácia la ciencia absoluta: las cualidades de las sustancias no están a priori en la razón; el pensamiento determina por su propia fuerza el modo de ser y las leyes de la cantidad, y como cantidades particulares las leyes del espacio y el tiempo; pero no descubre, por más que discurra, el oxígeno, el amoniaco ó la potasa, ni la intensidad de la pesantez, ni el color de la atmósfera; pero si en el orden físico no existe la cualidad, si todas las maravillas de los mundos materiales no son más que manifestaciones del movimiento de la sustancia única, claro es que la sola ciencia tísica es la mecánica, y que las fórmulas algebraicas, leyes racionales de la cantidad, lo explicarán todo, desde el astro que voltea en lo infinito al átomo etéreo que vibra y engendra la luz.


VII

Hasta aquí la tendencia común de ambas teorías (la atomística y la de las fuerzas abstractas); pero media entre ellas en lo demás un abismo insondable.

La primera no solo niega la cualidad como categoría, sino que niega otro elemento importantísimo del mundo físico, á saber: la fuerza.

En la nueva teoría atómica la fuerza no existe como entidad propia, ni aun como cualidad de la materia. La atracción planetaria, la pesantez terrestre, las fuerzas eléctricas y magnéticas, la capilaridad, la cohesión, la afinidad, todas las potencias risicas y químicas, no son otra cosa que puras apariencias; no hechos primitivos, sino fenómenos complejos; no elementos irreducibles, sino resultantes de otros elementos; y para decirlo de una vez, combinaciones dinámicas, y nada más que combinaciones, de los movimientos de los átomos.

La materia en esta teoría es un conjunto de partecillas archimicroscópicas; pero sólidas, macizas, formadas por la sustancia