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produce efectos mecánicos, y nos prueba prácticamente que en si tiene potencia bastante para pasar de la región ideal al mundo físico.

En general, una masa pequeñísima m, dotada de una gran velocidad V, produce efectos materiales equivalentes á los de otra enorme masa M, animada de una mínima velocidad v; de suerte que la velocidad V-v suple y equivale á la masa M-m; pero cosas que dan origen á idénticos efectos, indican identidad de esencia, puesto que en el efecto se identifican; luego la materia, dice Hegel, no es más que cierta unidad, cierta síntesis, ó si se quiere cierta expansión didáctica del movimiento; como el movimiento es el resultado de unir en un mismo fenómeno dos elementos abstractos, el tiempo y el espacio.

En lenguaje vulgar, que no es ciertamente la manera y el estilo de la escuela, hemos procurado exponer esta serie de razonamientos que, acéptense ó se rechacen, son profundos, nuevos y dignos de meditación.

La verdad es que en este mismo órden de ideas, ó en uno muy parecido, se funda la física para reducir el calor, la luz, el magnetismo, el fluido eléctrico, y cien otros fenómenos, á esta sencillísima unidad: materia y movimiento. Porque el trabajo y la fuerza viva se equivalen y trasforman mutuamente; porque el calor se convierte en trabajo mecánico, y este á su vez engendra aquel, de suerte que desaparecen calorías y aparecen kilográmetros ó caballos de vapor; porque la electricidad da origen á un desarrollo de calórico, y este en las pilas termo-eléctricas se trueca en corriente; por esas trasformaciones, y esas equivalencias, y esas mutuas sustituciones, se dice que calor, y luz, y electricidad, y fuerza viva, son una misma cosa, y que esta cosa única, este fondo común de dichos fenómenos, esta gran unidad, es el movimiento de la materia.

Pues marchando, al menos al parecer, por la misma senda; caminando en idéntica dirección; discurriendo en el mismo orden de ideas, puede decirse que si la velocidad suple á la masa, y esta á aquella, y se identifican ambas en los efectos, algo hay adelantado, como Hegel supone y sostiene, para deducir, aun desde el punto de vista práctico, igualdad de esencia entre la materia por una parte, el espacio y el tiempo por otra; y no es maravilla que el gran filósofo alemán, que en más arduas empresas estaba aguerrido,