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daño á la sociedad? Glauc. No por cierto. Soc. Pero si a aquel que la naturaleza ha destinado á ser artesano ó mercenario, hinchado con sus riquezas, con su crédito, con su fuerza, ó con qualquier otra ventaja, se ingiriese en la profesión del militar, ó el militar en las funclones del magistrado y del custodio, sin tener capacidad para ello; si cambiasen entre sí los instrumentos propios de su empleo, y las ventajas que llevan anexas; ó si el mismo hombre quisiese desempeñar á un tiempo estos empleos diferentes: entónces yo creeria, y vos creeriais sin duda conmigo, que tal desórden y semejante confusion acarrearia infaliblemente la ruina de la sociedad. Glauc. No tiene duda.

Soc. La confusion pues y mezcla de estas tres clases es la cosa mas funesta que puede suceder á un estado, y con razon se llamaria su verdadero exterminio. Glauc. Esto es verdad. Soc. Pues el mas grande, el verdadero mal de la sociedad, no es la injusticia? Glauc. Sí. Soc. Luego en esto es en lo que consiste la injusticia: de donde se sigue por el contrario, que quando cada clase del estado, la de los mercenarios, la de los guerreros y la de los magistrados, se contiene en los límites de su empleo, sin pasar un punto de allí; esto debe ser la justicia, y lo que hace que una república sea justa. Glauc. Me parece que no puede ser de otro modo. Soc. No lo aseguremos todavia: veamos ántes si lo que acabamos de decir de la justicia consi-