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siente ya que pueden decir demasiado: principia á saber bajarlos y á sonrojarse: se hace sensible ántes de saber lo que siente: está inquieto sin motivo. Todo esto puede venir lentamente y dejaros todavía tiempo; pero si su vivacidad se hace demasiado impaciente, si su arrebato se convierte en furia, si de un instante á otro se irrita y se enternece, si vierte lágrimas sin motivo, si cerca de los objetos que empiezan á ser peligrosos para él, se agita su pulso y sus ojos se inflaman, si la mano de una muger puesta sobre la suya le hace estremecer, si se turba ó se intimida cerca de ella, ¡Ulises, sabio Ulises! guardate; las odres que cerrabas con tanto cuidado estan abiertas, y los vientos desencadenados; no dejes un momento el timon, ó eres perdido.

Siempre es mas temprana la pubertad y la potencia del sexo en los pueblos instruidos y civilizados, que entre los ignorantes y bárbaros. Los niños tienen una singular sagacidad para descubrir, ó por mejor decir, penetrar por medio de los melindres de la decencia, las malas costumbres que cubre. El apurado lenguage que se les dicta, las lecciones de honestidad que se les dan, el