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muy difícil y muy largo... Repitió una y otra vez, susurrando en mi oído derecho, que "no hacer lo que yo sabía hacer" era la clave del poder.” C.C.

NO HACER

El “no hacer” es otra técnica que tiene como objetivo que el aprendiz aprenda a ahorrar energía. Como se ha dicho, el sostenimiento de la idea que tenemos de nosotros mismos (que por lo demás siempre es superlativa) deberá estar siendo reforzada una y otra vez, de manera constante, con la consiguiente fuga de energía. El NO HACER es precisamente no responder "conscientemente" a los actos que conforman la imagen de nosotros mismos y seguir repitiendo terca e inconscientemente, las rutinas que conforman nuestra vida. El "no hacer", es simplemente un subterfugio para no seguir alimentando la imagen de nosotros mismos y romper las rutinas. Ese cambio de actitud en la vida y el mundo, ese poner nuestra atención y nuestra conciencia para dejar de pensar, sentir y actuar como siempre lo hacemos, produce un ahorro de nuestra energía: es como apagar el "piloto automático" con el que manejamos nuestra vida y poner toda nuestra atención en cada acto, no importa que sea "grande" o "pequeño" , trascendente o intrascendente. El guerrero aprende en el camino que “todo cuenta”.

El mundo es el mundo porque tú conoces el hacer implicado en hacerlo así —dijo—. Si no conocieras su hacer, el mundo sería distinto... Un guerrero trata siempre de afectar la fuerza de hacer cambiándola en no—hacer... No—hacer es sólo para guerreros muy fuertes... La parte más difícil del camino del guerrero es darse cuenta de que el mundo es un sentir... —No—hacer es muy sencillo pero muy difícil —dijo—. No es cosa de entenderlo, sino de dominarlo. Ver, por supuesto, es la hazaña final de un hombre de conocimiento, y sólo se logra ver cuando uno ha parado el mundo a través de la técnica de no—hacer... Un guerrero aplica el no—hacer a todo en el mundo. C.C.

PARAR AL MUNDO

La manera en que sostenemos la idea de nosotros mismos y del mundo es por conducto de la razón. "El diálogo interno", no es otra cosa que el continuo decirnos a nosotros mismos, a través de la razón, que el mundo es así y asá, y que nosotros somos de esta forma tan especial en que somos. El diálogo interno no es más que el torrente de pensamientos que están forzando a "la realidad" para que ésta "se ajuste" a nuestra forma de pensar. Por eso los hombres comunes siempre se la pasan o peleados o aburridos con "el mundo", pues el mundo para ellos no es más que un montón de ideas.

Por el contrario, para un guerrero "todo", es más de lo que hemos aprendido a entender. El mundo, para él, es un todo enigmático, misterioso, aterrador y maravilloso, que no se "ajusta" a las ideas del hombre común. Para el guerrero el mundo es simplemente ¡inconmensurable e indescifrable mágico!

La técnica de parar al mundo se refiere al esfuerzo que debe hacer el aprendiz para "silenciar" nuestra razón y así percibir el mundo a través de otros elementos. En un análisis retrospectivo de la obra de Castaneda, podríamos suponer que esto es lo más importante que se necesita realizar para entrar en el camino del conocimiento que Don Juan, a través de diversas técnicas y explicaciones, trata de que el aprendiz acepte y maneje.

El darse cuenta que es tan solo un "sentimiento". El ser humano desconoce

muchos recursos y posibilidades con que cuenta; la puerta de entrada al mundo de la Toltequidad, nagualismo o brujería, es precisamente el ahorro de energía. Don Juan le dice a Castaneda que deje de actuar como un ser de importancia suprema, al que hay que estar dando pruebas sistemáticamente de que el mundo no es tan sólo como su "razón" le dice

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