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no logra descifrar cabalmente. Nos permite superar la idea de que los vestigios arqueológicos de estos audaces investigadores, eran "centros ceremoniales" para rendir culto a los "dioses" asociados con los fenómenos naturales como el viento, el rayo, el agua y que, fueron construidas estas impresionantes obras materiales para, “hacer ciudades, fortificaciones, panteones o palacios, de una supuesta monarquía parecida a la europea”, en donde realizaban sangrientas ceremonias rituales a sus dioses tutelares.

La tercera aportación fue que Castaneda en 1968, mucho antes de Guillermo Bonfil (1987) y la rebelión indígena de Chiapas (1994), pone en el escenario nacional y mundial a los indígenas. En efecto, los indígenas en México debido a la colonización cinco centenaria representaban el último peldaño en la escala social, eran los ignorantes, los incapaces, los primitivos. Alguna vez me comentó el escritor José Agustín, quien le tradujo en 1982 a Castaneda el libro El Don del Águila, que en 1968 él trató infructuosamente de que el Fondo de Cultura Económica, editara el primer libro de Castaneda. Las enseñanzas de don Juan, una forma yaqui de conocimiento. Es lógico entenderlo, quién en su sano juicio en 1968 en México, podría suponer que un indígena yaqui podría tener alguna enseñanza para la cultura dominante.

El tiempo le dio la razón a José Agustín y en 1974 el Fondo tuvo que editar con 7 años de atraso, el primer libro de Castaneda, ya que se había convertido en súper Best Seller, no sólo en Estados Unidos sino en el mundo entero. Para tal efecto, el Fondo tuvo que incorporarle un prólogo de uno de los más connotados intelectuales mexicanos como lo era Octavio Paz. Con el "aval" de Paz, la obra se empezó a vender como pan caliente en México, pero más, como una moda, que como un producto de un despertar de conciencias. Hasta la fecha, a pesar de que los libros de Castaneda tienen ventas superiores a los grandes de la literatura, sigue siendo relativamente un desconocido en México.

Así pues, nos encontramos con al parecer el último libro de Carlos Castaneda, se nos informa "oficialmente" que murió de un cáncer. Nosotros creemos que el tiempo humano del nagual Castaneda probablemente ha terminado. La tarea que tuvo que cumplir en este mundo, después de saltar de un precipicio, allá en lo más alto de la Sierra Norte de Oaxaca, al parecer ha terminado.

Deja un nuevo linaje con sus guerras extranjeras y una nueva práctica con la tensegridad. Carlos Castaneda en algún momento reconoce que Don Juan nunca le enseñó a tratar con el mundo profano, a quien ahora (extrañamente) le tratan de transmitir el antiguo conocimiento de los legendarios toltecas.

La tensegridad o los llamados "pases mágicos", son una nueva propuesta, de antiquísimo conocimientos toltecas, que nos deja el nagual Castaneda de cara al nuevo milenio.

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