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Anáhuac, sino del todo el mundo.

El ser humano “moderno” ha perdido la capacidad de "conectarse" con el todo que le rodea. La vorágine de la vida cotidiana -angustia, preocupaciones, el tener, las frustraciones, los miedos, las tecnologías, etc.- ocupa toda nuestra atención y no nos permite damos cuenta que estamos unidos con todo lo demás.

Las personas “modernas” han fincado su existencia en el consumo. Lo divino y lo sagrado, lo inconmensurable ha desparecido de su vida y de su mundo. Las necesidades de consumo del ser humano moderno son ilimitadas y la adicción al consumo se vuelve una droga.

"Don Juan me pidió prestar mucha atención a lo que iba a decir. Dijo que hacía miles de

años, por medio de su capacidad de ver, los brujos descubrieron que la tierra es un ser vivo y consciente, cuya conciencia puede afectar la conciencia de los seres humanos...

Don Juan me había asegurado que nuestra gran falla colectiva, es el vivir nuestras vidas sin tomar en cuenta para nada esa conexión. Para nosotros, lo precipitado de nuestra existencia, nuestros inflexibles intereses, preocupaciones, esperanzas, frustraciones y miedos, tienen prioridad.

En el plano de nuestros asuntos prácticos, no tenemos ni la más vaga idea de que estamos unidos con todo lo demás"... C.C.

EL SALTO MORTAL DEL PENSAMIENTO

Un guerrero esencialmente es un hombre impecable en sus actos y sentimientos, de gran flexibilidad, de recursos fluidos, de gustos y conducta refinados; en síntesis, un guerrero es un hombre cuyo trabajo es pulir todas sus aristas cortantes y una de las más importantes es su conducta. Un guerrero siempre está atento contra la natural brusquedad de la conducta humana.

El acecho es una excelente herramienta que nos permite pulir nuestra conducta; el acecho es una conducta especial que está determinada por ciertos principios; es una conducta agazapada, furtiva y engañosa, que tiene como objetivo darle una sacudida mental al aprendiz. Algún alucinógeno tendría el mismo efecto, sólo que, por una parte, con muy alto costo para el cuerpo y, por otra, se puede uno perder en el camino. Acecharse es el método que inventaron los nuevos videntes toltecas para mover el punto de encaje, usando nuestra propia conducta de manera astuta y sin compasión.

El guerrero debe tener conciencia de la muerte, pero con desapego; con ello llega la sobriedad y la belleza. En lo único que tiene certeza el guerrero es que deberá morir, por lo que, en consecuencia, actúa: tiene paciencia sin dejar de actuar, acepta sin ser estúpido, es astuto sin ser presumido o fantoche, y puede, sobre todas las cosas, llegar a no tener compasión al no entregarse a la importancia personal.

En la cultura popular del “México Profundo”, la relación con la muerte es total y avasalladora. El mexicano juega con la muerte, es su compañera: baila, come, canta, la reta. Este “surrealismo” no es más que la profunda y milenaria raíz cultural del Anáhuac.

“Sin una visión clara de la muerte, no hay orden para ellos, no hay sobriedad, no hay belleza. Los brujos se esfuerzan sin medida por tener su muerte en cuenta, con el fin de saber, al nivel más profundo, que no tienen ninguna otra certeza sino la de morir. Saber esto da a los brujos el valor de tener paciencia sin dejar de actuar, les da el valor de acceder, el valor de aceptar todo sin llegar a ser estúpidos, les da valor para ser astutos sin ser presumidos y, sobre todo, les da valor para no tener compasión sin entregarse a la importancia personal.”...C.C.

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