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84 ORIGEN DE LAS ESPECIES cion injuriosa directa del clima que al dirigirnos al Sur ó al descender á um valle. En las regiones árticas ó en las nevadas cumbres de los montes, ó en los desiertos absolutos, la lucha por la existencia es casi exclusivamente con los elementos. Que el clima obra en gran parte indirectamente favorecien- do á otras especies, claramente lo vemos en el número prodi- gioso de plantas que en nuestros jardines pueden aguantar perfectamente nuestro clima, pero que nunca se naturalizan, porque no pueden competir con nuestras plantas indígenas, ni resistir a la destruccion de nuestros animales. Cuando una especie, por efecto de circunstancias altamenic favorables, aumenta desordenadamente en número en un pe- queño trecho, se producen las cpidemias; al ménos esto parece ocurrir generalmente con nuestros animales de caza; y aquí te- nemos un obstáculo que limite, independiente de la lucha por la existencia. Pero aun de algunas de estas que se llaman cpi- demias, son la causa unos gusanos parásitos que han sido fa- vorecidos desproporcionadamente en parte, por la posible faci- lidad de extenderse entre los animales apiñados: y aquí entra ya una especie de lucha entre el parásito y su presa. Por otra parte, en muchos casos un gran número de indivi- duos de la misma especie, relativamente al número de sus one- migos, es absolutamente necesario para su conservacion. Así podemos producir mucho trigo, nabos, etc., en nuestros cam- pos, porque sus semillas exceden en mucho al número de pá- jaros que con ellas se alimentan; y no pueden los pájaros aun- que tengan una superabundancia de alimento en esta sola esta- cion, aumentar el número proporcionalmente a las provisiones de grano, porque tienen un obstáculo contra el número en el in- vierno; pero todo el que lo haya intentado sabe lo difícil que es conseguir semilla de trigo é de otra cosa semejante en un jardin de pocas plantas; yo, en este caso, he perdido todo el grano. Esta necesidad de una gran cantidad de una misma especic para su conservacion, explica á mi juicio algunos he- chos singulares de la naturaleza como el de que plantas muy raras sean algunas veces abundantes en extremo en los pocos sitios donde existen y el de que algunas plantas sociales lo sean, esto es, cuenten muchos indivíduos áun en los lindos ex- tremos de su distribucion. Porque podemos creer que en esos casos una planta puede existir solamento donde las condiciones