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154 ORIGEN DE LAS ESPECIES isla, la tendencia de la seleccion natural á agrandar ó á redu- cir sus alas, dependeria de si se salvaba mayor número de indi- viduos combatiendo victoriosamente los vientos ó desistiendo hasta de intentarlo y volando rara vez ó nunca. Lo mismo que los marineros que naufragaron cerca de una costa; hubiera sido mejor para los buenos nadadores poder nadar todavía más y hubiera sido mejor para los malos nadadores no haber sabido nadar nada y haberse ido á pique de una vez con el barco. Los ojos de los topos y de algunos roedores mineros, son rudimentarios en tamaño; en algunos casos están completa- mente cubiertos por pellejo y pelos. Este estado de los ojos, es probable que sea debido a la reduccion gradual determinada por el desuso, pero quizás está ayudado por la seleccion natu- ral. En la América del Sur, un roedor minero, el tucotuco ó Clenomys, tiene aún costumbres más subterráneas que las del topo; y me aseguró un español, que los cogia á menudo, que frecuentemente eran ciegos. Uno que yo tuve vivo, lo era cier- tamente, siendo la causa, como se vió al disecarlo, una infla- macion de la membrana nictante. Como la inflamacion fre- cuente de los ojos, debe ser nociva para cualquier animal, y como los ojos no son verdaderamente necesarios á los anima- les que tienen hábitos subterráneos, una reduccion en su ta- maño con la adhesion de los párpados y el crecimiento de piel sobre ellos, pueden, en tal caso, ser una ventaja; y si así es, la seleccion natural ayudaria á los efectos de la falta de uso. Bien sabido es que diversos animales pertenecientes a las clases más distintas que habitan las cuevas de Carniola y de Kentucky son ciegos. En algunos de los cangrejos queda el pe- dúnculo que sostiene al ojo, cuando ya el ojo no existe. Allí está el pié para el telescopio, aunque el telescopio y sus crista- les se han perdido. Como es difícil imaginar que los ojos, aun- que inútiles, puedan ser de ningun modo nocivos á los anima- les que viven en la oscuridad, puede atribuirse su pérdida á desuso en uno de los animales ciegos, á saber: las ratas de ca- verna (Neotoma), de las cuales fueron cogidas dos por el pro- fesor Silliman á cosa de media milla de distancia de la boca de la caverna, y por consiguiente no en las partes más profun- das; los ojos estaban lustrosos y eran de gran tamaño; estos ani- males, segun me informa el profesor Silliman, despues de ha-