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de Homero[1], á Hipias de Elea, que estaba sentado al otro lado del pórtico en un sitial elevado, y cerca de él sobre las gradas observé á Eriximaco, hijo de Acumenos, Fedro de Mirriñusa[2], Andron, hijo de Androtion, y algunos extranjeros de Elea mezclados con los demás. Al parecer dirigian algunas preguntas de fisica y de astronomía & Hipias, é Hipias de lo alto de su asiento resolvia todas sus dificultades. Asimismo ví allí á Tantaro[3], quiero decir, Prodico de Ceos, que había llegado tambien á Atenas, pero estaba en un pequeño cuarto que sirve ordinariamente de despacho & Hiponico, y que Callías, á causa del excesivo número de huéspedes, habia arreglado para estos extranjeros, despues que le hubo desocupado. Prodico estaba aún acostado, envuelto en pieles y cobertores, y cerca de su cama estaban sentados Pausanías, del pueblo de Ceramis, yunjóven que me pareció bien portado y el más hermoso del mundo. Me parece haber oido llamarle Agaton, y mucho me engañaré, si Pausanías no estaba enamorado de él. Además estaban los dos Adimantos, el uno hijo de Cefis y el otro hijo de Leucolofides, y algunos otros jóvenes. Como yo estaba de la parte de fuera, no pude saber el objeto de su conversacion, por más que desease ardientemente oir á Prodico que me parecia un hombre muy sabio, ó mas bien, un hombre divino. Pero tiene la voz tan gruesa, que causaba en la habitacion cierto eco que impedia oir distintamente lo que decía. Entramos nosotros, y un momento despues llegaron el hermoso Alcibiades, como tienes costumbre de llamarle y con mucha razon, y Critias, hijo de Callescrus.

Despues de estar allí un poco de tiempo y de ver lo que

  1. Esta palabra se toma del libro II de la Odisea, verso 601.
  2. Aldea de Ática.
  3. Homero. Odisea, lib. XI, v. 582.