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lo registró Cortés en sus escritos) que sí se convierte en su aliado, al triunfo sobre los aztecas, les otorgará a los totonacos su libertad. Cosa que no hizo, pues cuando terminó la conquista de Tenochtitlán, esclavizó a sus aliados totonacos e inició el cultivo de la caña de azúcar en aquellas tierras propicias para esa siembra.

En Cempoala tiene el primer contacto con los mexicas a través de una comitiva de pochtecas que había enviado el Tlatócan o Consejo Supremo de la Tripe Alianza, para espiar a los extranjeros. Los pochtecas prepotentes e imperialistas comparten Cempoala con Cortés y realizan un sacrifico humano, por lo cual Cortés los manda asesinar. Cortés maliciosamente mezcla los valores y principios de la religión católica con la religión de Quetzalcóatl y prohíbe la realización de los sacrificios “como encomienda que le dio su Señor que vive del otro lado del mar ” y que lo envió a corregir las trasgresiones de su religión y enseñanza. Justamente lo que habían hecho los mexicas con las reformas de Tlacaelel. Esa fue la coartada que usó Cortés en la primera parte de la invasión. Jamás les dijo a los aliados ni a los mexicas el objetivo de “su expedición ” y unos y otros creyeron las mentiras de Cortés, siempre asesorado por Malinche.

Cortés aprovecho y alentó las rivalidades, desacuerdos y rencillas que existían entre los pueblos del Anáhuac en el momento más decadente de su milenaria historia. Por tal, se dirige a Tlaxcala para buscar la alianza de los acérrimos enemigos de los mexicas.

TLAXCALA y los temerarios guerreros de Camaxtle.

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