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hispanistas, como todo, se lo endosan a los europeos. Pero sobre todo, Cortés inició una ofensiva diplomática basada en mentiras y promesas que jamás cumplió. Esta ofensiva contra los antiguos enemigos de los mexicas para buscar su alianza, encontró el eco esperado, en parte por el arrogante imperialismo azteca y en parte por la mentira de que Cortés era el embajador de Quetzalcóatl.

Además, en ese tiempo llegaron a Veracruz dos barcos que envió Velázquez desde Cuba y tres provenientes de Jamaica, que se pasaron a su bando. Y una cuarta nave venida de España a venderles armas y pólvora, con lo cual se armó de nuevo. Recuérdese que estas expediciones de "rescatar oro" eran grandes oportunidades para hacerse rico, sea robando o comerciando.

Cortés tuvo que enfrentar una nueva revuelta de la gente de Narváez, quienes pensaron en asesinar a Cortés y regresar a Cuba, pero éste los descubrió, ahorcando al líder Antonio de Villafaña y fingiendo desconocer los alcances de la conspiración que abarcaba a la mayoría de los facinerosos. Por esta situación a partir de ese momento y por su seguridad, montó una guardia personal, pues no le tenía

confianza ni a su propia gente.

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