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Los mexicas se mantuvieron en un perfil bajo durante 115 años, siendo tributarios de otros señoríos, en especial de Azcapotzalco. Sin embargo, en el año de 1440, cuando nombran tlatuani a Moctezuma Ilhuicamina y éste a su vez tiene a Tlacaélel[1] como Cihuacóatl, los mexicas emprenderán la carrera al poder a través de la lucha que iniciaron contra el señorío de Azcapotzalco, aliándose a los señoríos de Texcoco y Tlacopan. Después de vencer, formarán la Triple Alianza y empezará su periodo de expansión imperial.

Sin embargo, el problema filosófico que enfrentaron los mexicas al inicio de su expansión, fue que en la cosmogonía náhuatl se vivía el final de Quinto Sol,[2] la destrucción era inminente y cada 52 años los habitantes del Anáhuac veían con terror el fin de su mundo. Quetzalcóatl tenía siglos de haber dejado en la orfandad a los pueblos del Anáhuac y vivían con la esperanza de su prometido regreso.

Tlacaélel, quien fue el ideólogo del imperio mexica, resolvió el problema mandando destruir todos los códices antiguos, reformando la historia y dándole la misión divina de “sostener el Quinto Sol” a los aztecas. De este modo, la razón de Estado del imperio azteca fue la de “sostener la vida del Quinto Sol”, no a través del sacrificio espiritual, como lo marcaba la Toltecáyotl de origen milenario. Tlacaélel sustituyó a

  1. El Cihuacóatl o el que administra, el segundo en el poder del sistema de gobierno tolteca. Tlacaélel fue el ideólogo y reformador de la filosofía y religión de Quetzalcóatl. Fue el poder tras el trono del señorío mexica durante cincuenta años 1428-1478.
  2. La leyenda tolteca decía que habían existido 4 soles o eras anteriores. Que se vivía el final del Quinto Sol y que al cumplirse la fecha de la celebración de la ceremonia del fuego nuevo cada 52 años, no saldría el sol y sería el comienzo del fin del Quinto Sol.
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