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Pues algunos intentaban salir: allí en la entrada los herían, los apuñalaban. Otros escalaban los muros; pero no pudieron salvarse. Otros se metieron en la casa común: allí sí se pusieron en salvo Otros se entremetieron entre los muertos, se fingieron muertos para escapar. Aparentando ser muertos, se salvaron. Pero si entonces alguno se ponía en pie, lo veían y lo acuchillaban.

La sangre de los guerreros cual si fuera agua corría: como agua que se ha encharcado y el hedor de la sangre se alzaba al aire, y de las entrañas que parecían arrastrarse.

Y los españoles andaban por doquiera en busca de las casas de la comunidad: por doquiera lanzaban estocadas, buscaban cosas: por si alguno estaba oculto allí; por doquiera anduvieron, todo lo escudriñaron. En las casas comunales por todas partes rebuscaron."
Informantes de Sahagún: Códice Florentino.

Los hispanistas han usado a Pedro de Alvarado como el malo de la historia. Dicen que los mexicas le pidieron autorización para celebrar la fiesta de Tóxcatl y que éste la autorizó. Pero cuando los españoles vieron a seis mil nobles mexicas bailando llevando joyería en oro y totalmente desarmadas, cerraron las cuatro puertas de la plaza y a cuchillo mataron a la nobleza mexica para robarles las joyas.

“En ese momento un sacerdote vino a dar gritos.
Apresurado decía a grandes voces:”

“¡Mexicanos! ¿No que no en guerra?

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