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que podrían valer cien mil ducados y más suma; las cuales demás de su valor eran tales y tan maravillosas que consideradas por su novedad y extrañeza, no tenían precio ni es de creer que alguno de todos los príncipes del mundo de quien se tiene noticia las pudiese tener tales y de tal calidad. Y no le parezca a vuestra majestad fabuloso lo que digo, pues es verdad que todas las cosas criadas así en la tierra como en la mar, de que el dicho Mutezuma pudiese tener conocimiento, tenían contrahechas muy al natural, así de oro como de plata, como de pedrería y de plumas, en tanta perfección, que casi ellas mismas parecían; de las cuales todas me dio para vuestra alteza mucha parte, sin otras que yo le di figuradas y él las mandó hacer de oro, así como imágenes, crucifijos, medallas, joyeles, collares y otras muchas cosas de las nuestras, que les hice contrahacer. Cupieron asimismo a vuestra alteza del quinto de la plata que se hubo, ciento y tantos marcos, los cuales hice labrar a los naturales, de platos grandes y pequeños, escudillas, tazas y cucharas y lo labraron tan perfecto como se lo podíamos dar a a entender.” Hernán Cortés, “Segunda Carta de Relación” de 1520.

Este discurso lo deberíamos conocer todos los hijos de los hijos de Los Viejos Abuelos del Anáhuac, para entender los que sucedió después. La pregunta es, ¿porqué, sí los aztecas se entregaron a los impostores de Quetzalcóatl, se desató una lucha encarnizada y un baño de sangre de cientos de miles de muertos? ¿Qué fue lo que obligó a los anahuacas a romper su compromiso de respetar y obedecer a Cortés, el enviado de Quetzalcóatl?

LA VERDADERA RAZÓN DE LA CONQUISTA.

Ésta es la entrega de los aztecas a los españoles. El Tlatócan creyó en las mentiras de Cortés y dado que ellos se sabían transgresores históricos de la Toltecáyotl y de Quetzalcóatl,

aceptaron su derrota ideológica y religiosa.

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