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LAS MIL Y UNA NOCHES,

Salomón ?—El Señor del cielo y de la tierra, respondió Asaf.—Siendo así,» contestó Fares, «debe de ser un Dios todopoderoso.»

La sultana reparó en este punto que empezaba á rayar el día; así que suspendió la narración, la que continuó en estos términos en la noche siguiente.

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Preguntó en seguida Asaf: «¿Qué Dios es el que adoráis?» y respondióle el visir Fares: «Adoramos al sol sobre todos los astros; pero el sol no puede ser Dios, puesto que se pone, cuando Dios está velando sobre todo lo criado.» Dicho esto, siguieron pausadamente su camino hasta que llegaron al palacio. Salomón mandó al punto á todos los animales feroces que se colocasen ordenadamente por hileras según sus especies; luego aparecieron muchísimas jerarquías de genios, de las formas mas variadas y espantosas, colocándose asimismo en hileras; y tras estos llegaron las aves y los pájaros, que hablaban cada uno su lenguaje particular. Cuando se presentaron los Egipcios y vieron todo aquel aparato, empezaron á temblar y no osaron pasar adelante. Pero voceóles Asaf: «Nada temáis. seguid adelante: todos los seres que estáis viendo son esclavos de Salom0n, hijo de David, (¡la paz sea con él!) Nadie os ofenderá.» Asaf con su comitiva los condujo entonces por la ciudad hasta que llegaron á la posada destinada para los extranjeros; por espacio de tres días los agasajaron espléndidamente, obsequiándoles con banquetes y públicos regocijos. Pasados los tres días, los presentó Asaf al rey Salomón; y al entrar los enviados en el salón, quisieron postrarse para besar el suelo, pero Salomón no lo consintió y dijo: «Solo ante el Dios omnipotente, Criador de Cielo y Tierra , está bien que el hombre se postre;» y luego prosiguió: «La tierra es de Dios, y todos nosotros somos esclavos suyos. El que quiera sentarse que se siente; el que quiera