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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

les había ocurrido. Y yo dije entonces: «¡Ah, hijo mío! Alah, dueño de los destinos, reservaba á alguien para salvarte y salvar tus derechos.»

Después de esto, ¡oh buen efrit! casé á mi hijo con la hija del mayoral. Y ella, merced á su ciencia de brujería, encantó á la hija de mi tío, transformándola en esta gacela que tú ves. Al pasar por aquí encontréme con estas buenas gentes, les pregunté qué hacían, y por ellas supe lo ocurrido á este mercader, y hube de sentarme para ver lo que pudiese sobrevenir. Y esta es mi historia.»

Entonces exclamó el efrit: «Historia realmente muy asombrosa. Por eso te concedo como gracia el tercio de la sangre que pides.»

En este momento se acercó el segundo jeque, el de los lebreles negros, y dijo:


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Cuento del segundo jeque
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«Sabe, ¡oh señor de los reyes de los efrits! que estos dos perros son mis hermanos mayores y yo soy el tercero. Al morir nuestro padre, nos dejó en herencia tres mil dinares[1]. Yo, con mi parte, abrí una tienda y me puse á vender y comprar. Uno de


  1. El dinar equivale á diez pesetas aproximadamente.