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La sombra

libres de ese hombre, cuya presencia continua en tu casa tanto te daña. Es lo mejor; así se acaba sin escándalo, porque el escándalo, amigo, graba los hechos en la mente del público, y hechos estereotipados de este modo no se borran fácilmente.» LA SOMBRA «¿Pero qué hombre es ése?—pregunté.» — «¡Qué hombre!—dijo con estupor, admirado de que yo no le conociera 1 Alejandro X. Estoy seguro de que sus visititas aquí han sido inocentes; pero le ven entrar, y como tiene tan mala fama...» «¿De veras?—dije, para obligarle á explicarse mejor.» «Sí—contestó —, es de estos que hacen gala de sus costumbres licenciosas. Buena figura, gracia, cierta depravación. No tiene más oficio que hacer el amor, ni más aspiración que ser objeto de las necias alabanzas de la multitud, siempre gozosa por cada honra que se pierde y cada nombre que se mancha.» — ¿Y dices que debo salir de aquí?» «Sí: es urgente. Déjate de medios violentos. Matar, desafiar; todo eso aumenta el escándalo y las habladurías...» — 125 «No; yo quiero matar á ese hombre grité con furia, olvidando en aquel momento que Paris era inmortal. » «¡Matar! ¿Y á quién?, ¿á ése? ¿Y estás