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EL POETA ALABA LOS OJOS
DE LA MUI AMADA

¡Oh sus ojos!
¡Oh sus ojos insondables i profundos i sombríos!
Oh! el misterio de los rios,
Oh! el misterio de las pálidas estrellas
I el misterio de los lagos
Reflejado en sus pupilas hondas, bellas
En sus ojos verdes, vagos.
 
¡Oh el milagro de sus ojos
Que yo cantaré de hinojos!
¡Oh el milagro sorprendente de sus ojos!