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Página:La bolsa de huesos - Eduardo L. Holmberg.pdf/84

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Dirigiéndome entónces á los estudiantes que nos habían acompañado, y que, por la severidad de sus rostros, parecían los más afectados, les pregunté:

—«¿Qué vida hacía este jóven?»

—«La vida que hace un estudiante juicioso: los estudios, las clases, las clínicas, alguna que otra vez al teatro, y, de tarde en tarde, una cana al aire,»—contestó uno,

—«Muchas canas al aire,»—observó otro.

—«Hace unos dos meses»—agregó el tercero,—«Se había asentado bastante. Nos acompañaba rara vez; pero salia, y el objeto de sus salidas quedaba reservado para nosotros. Como al fin no éramos sus tutores, nada teníamos que averiguarle. Pensábamos, sin embargo; que tuviera por ahí algun nido.»

—¿Y sus relaciones?»

—«Muy limitadas, con excepcion de los estudiantes. Visitaba dos ó tres familias conocidas, y nada más.»

—«A quien iba á ver con frecuencia»—dijo el que primero había hablado,— «era á un joven Lapas, al parecer estudiante; pero nunca lo hemos conocido, y no sólo no sabemos dónde vive, pero ni siquiera qué tipo tiene.»

—«¿Y no ha venido á verle durante su enfermedad ó despues de su muerte?»

—«No lo creo, porque todos los que han venido hasta ahora son personas que conocemos.»

—«Pues; preguntaba esto, porque, segun los da-