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Página:La bolsa de huesos - Eduardo L. Holmberg.pdf/49

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—«Si; pero yo puedo acertar al tanteo, mientras que usted es un maestro.»

—«Gracias por el elogio.»

—«Mire, compañero, empecemos por dejar á un lado los cumplimientos. Créame que, en este asunto, sólo busco afirmaciones categóricas en pró ó en contra y de ningun modo pérdidas de tiempo. Si resulta un total cero ó no, mi disgusto ó placer se dividirán, y usted y yo podremos felicitarnos ó titearnos.»

—«Y en definitiva ¿á qué podría llegar el Doctor Pineal?»

—«A revelarme que es curioso é impaciente; pero á nada más. Con lo que usted ha visto ya, ó ha oido, puede decir que tiene la clave maestra de la investigacion; mientras que el Doctor Pineal no podrá saber nada si usted ó yo no le revelamos todo lo que sabemos.»

—«Y ese papel que acaba de enviarle ¿no podría comprometerlo?»

—«¿A quién? ¿á mi?»

—«Si.»

—«¡Qué esperanzas!»

—«Sin embargo, esa ambigüedad: 'te manda recuerdos de mi parte'....»

—«Un error de redaccion, en último caso, ó un titeo.»

—«Es natural, porque los recuerdos esos...»

—«Eran para la abuela, como usted comprende.