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Página:La bolsa de huesos - Eduardo L. Holmberg.pdf/42

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diante, ó el jóven Lapas no era tal estudiante, y sí un impostor.

Llevé la mano al bolsillo y saqué la cartera. La abrí, y tomando la tarjeta fotográfica se la hice ver al Secretario.

—«No conozco esta cara.»

—«¿Está usted completamente seguro de ello?»

—«Completamente.»

Entonces escribí:

4° El Señor Secretario no conoce, por el retrato, á Antonio Lapas.

—«¿Querría usted hacer llamar al portero?»

—«Ahora mismo.»

Cuando el portero penetró en el despacho, le hicimos ver la tarjeta.

—«¿Conoce usted algun estudiante de este tipo?»

—«No, señor; ninguno.»

Y escribí:

° El portero de la Facultad tampoco lo conoce.

Y dirigiéndome á Manuel:

—«No !e dije, compañero, que aquí se almorzaban unos pastelitos de hojaldre muy jugosos y nutritivos? ¿Qué le parecen estos libros?»

—«Demasiado jugosos. Lo que me extraña es la venida del Doctor Pineal.»

—«A mí no, porque probablemente la familia le