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Página:La bolsa de huesos - Eduardo L. Holmberg.pdf/40

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Nos apeamos en la Facultad.

—«¿Está el Secretario?»

—«Sí, señor; pase adelante.»

—«¿A qué se debe esta visita?»-nos preguntó el Secretario, despues de los saludos y de tomar asiento.

—«A pedirle un dato. ¿Quiere usted decirme si ha figurado en los cursos de estos tres últimos años un estudiante cuyo nombre es Antonio Lapas?»

—«¿Qué Lapas, ni qué camarones?! Acaba de estar aquí el Doctor Pineal, y me ha preguntado lo mismo. No sólo le dije que no conocía tal nombre, sino que me hizo revisar todos los libros.»

—«¿El Doctor Pineal ha estado aquí con ese objeto?»

—«Como usted lo oye, mi querido doctor.»

—«Pues bien, mi querido Secretario: el Doctor Pineal sabe lo que hace. Y ¿para qué preguntó tal cosa?»

—«¿Qué sé yo? Me contó una historia de un estudiante Lapas, del cual pedía datos la familia que está fuera del país.»

—«¿Eso dijo el Doctor Pineal?»

—«Eso mismo.»

—«Pues entónces, Señor amigo y colega, el Doctor Pineal es un hombre prevenido y que sabe tomar el rumbo. Eso mismo me trae á mí tambien.»

—«Siendo así, ya sabe lo que hay.»

—«Ah! nó! eso nó. Yo no puedo firmar una