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CAPÍTULO XXII.

semejante á una piedra preciosa, á piedra de jaspe, trasparente como cristal.

12 Y tenia un muro grande, y alto, con doce puertas; y en las puertas doce ángeles, y nombres esculpidos, que son los nombres de las doce tribus de los hijos de Israél.

13 Tres puertas al Oriente, y tres puertas al Norte, tres puertas al Mediodía, y otras tres al Poniente.

14 Y el muro de la ciudad tenia doce cimientos, y en ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero [1].

15 Y el que hablaba conmigo, tenia una caña de medir[2], que era de oro; para medir la ciudad, y sus puertas, y la muralla:

16 es de advertir que la ciudad es cuadrada, y tan larga como ancha: midió pues la ciudad con la caña de oro, y tenia doce mil estadios de circúito[3], siendo iguales su longitud, altura y latitud [4].


  1. Los apóstoles se llaman fundamentos de la Iglesia, porque esta se fundó sobre la fé de Jesu-Chrísto, que ellos predicaban; y como por su predicacion se nos preparó la entrada en la Jerusalem celestial, se llaman tambien puertas en el verso 21. Véase Matrimonio.
  2. Véase Caña.
  3. Véase Estadio.
  4. Esto es, el muro tenia en todas partes la misma altura y la misma anchura. Toda esta descripcion es metafórica, y se dirige á dar alguna idea de la grandeza interior y exterior de la celestial Jerusalem. Es de advertir que los muros de las ciudades antiguas eran de extraordinaria altura y anchura, y profundísimos los cimientos.