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SAN MATHEO.

23 Mas si tienes malicioso ó malo tu ojo, todo tu cuerpo estará oscurecido. Que si lo que debe ser luz en tí, es tinieblas, las mismas tinieblas ¿cuán grandes serán?

24 Ninguno puede servir á dos señores; porque ó tendrá aversion al uno, y amor al otro; ó si se sujeta al primero, mirará con desden al segundo. No podeis servir á Dios y á las riquezas.

25 En razon de esto os digo, no os acongojeis por el cuidado de hallar qué comer para sustentar vuestra vida, ó de dónde sacaréis vestidos para cubrir vuestro cuerpo. Qué ¿no vale mas la vida, ó el alma, que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

26 Mirad las aves del cielo, cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no valeis vosotros mucho mas sin comparacion que ellas?

27 Y ¿quién de vosotros á fuerza de discursos puede añadir un codo á su estatura?

28 Y acerca del vestido, ¿ á que propósito inquietaros? Contemplad los lirios del campo cómo crecen y florecen; ellos no labran, ni tampoco hilan.

29 Sin embargo yo os digo, que ni Salomon en medio de toda su gloria se vistió con tanto prímor como uno de estos lirios.

30 Pues si una yerba del campo, que hoy es ó florece, y mañana se echa en el horno, Dios así la viste; ¿cuánto mas á vosotros hombres de poca fé?

31 Así que no vayais diciendo acongojados: