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CAPÍTULO III.

8 Haced pues frutos dignos de penitencia.

9 Y dejáos de decir interiormente: Tenemos por padre á Abraham; porque yo os digo, que poderoso es Dios para hacer que nazcan de estas mismas piedras hijos á Abraham.

10 Mirad que ya la segur está aplicada á la raiz de los árboles. Y todo arbol que no produce buen fruto, será cortado, y echado al fuego.

11 Yo á la verdad os bautizo con agua para moveros á la penitencia; pero el que ha de venir [1] despues de mí, es mas poderoso que yo, y no soy yo digno siquiera de llevarle las sandalias [2]: él es quien ha de bautizaros en el Espíritu santo, y en el fuego [3].

12 Él tiene en sus manos el bieldo; y limpiará perfectamente su era: y su trigo le meterá en el granero, mas las pajas quemarálas en un fuego inextinguible.

13 Por este tiempo vino Jesus de Galilea al Jordan en busca de Juan, para ser de él bautizado.


  1. El que se manifestará despues de mí:
  2. O de llevar su calzado. Solea significa un calzado que solo defiende la planta del pié; calceus el que cubre el pié; y la misma diferencia se vé en las voces griegas ὑποδήμα y ςανδάλιον. Entre los orientales hay la costumbre de que el criado lleve el calzado con que su amo entra en las casas ó en el templo, quitándole el otro, por si ha tocado alguna cosa sucia.
  3. Aquí hay la figura endiade. El substantívo igne hace las veces del adjetivo igneo, es lo mismo que decir, con el fuego del Espíritu santo, esto es, con el fuego de su amor, etc. Véase Marc. 1. v. 8.—Luc. I. v. 33.