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CAPÍTULO IX.

3 Al mismo tiempo se les aparecieron Elías y Moysés, que estaban conversando con Jesus.

4 Y Pedro absorto con lo que veia, tomando la palabra, dijo á Jesus: ¡Oh maestro! bueno será quedarnos aquí: hagamos tres pabellones, uno para tí, otro para Moysés, y otro para Elías.

5 Porque el no sabia lo que se decia, por estar todos sobrecogidos del pasmo.

6 En esto se formo una nube que los cubrió; y salió de esta nube una voz del eterno Padre que decia: Este es mi hijo carísimo: escuchadle a el.

7 Y mirando luego á todas partes, no vieron consigo á nadie mas que á solo Jesus.

8 El cual, así que bajaban del monte, les ordenó que á ninguno contasen lo que habian visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de entre los muertos.

9 En efecto, guardaron en su pecho el secreto, bien que andaban discurriendo entre sí qué querria decir con aquellas palabras: Cuando hubiese resucitado de entre los muertos.

10 Y le preguntaron: ¿Pues cómo dicen los Fariseos y los Escribas, que ha de venir primero Elías?

11 Y él les respondió: Elías realmente ha de venir antes de mi segunda venida, y restablecerá entonces todas las cosas [1]; y, como está escrito [2] del


  1. Reuniendo á judios y gentiles en una misma fé.
  2. Is. LIII, v. 3 y 4.