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EL DOS DE MAYO.

Y un nuevo trono en sus robustos brazos
Levantando á su príncipe ofrecia.
Brilla el puñal en la irritada mano,
Huye el cobarde y el traidor se esconde;
Truena el cañon y el grito castellano
De Independencia y Libertad responde.
¡Héroes de Mayo, levantad las frentes!
Sonó la hora y la venganza espera;
Id, y hartad vuestra sed en los torrentes
De sangre de Bailen y Talavera.
Id, saludad los héroes de Gerona,
Alzad con ellos el radiante vuelo,
Y á los de Zaragoza alta corona
Ceñid, que aumente el esplendor del cielo.
Mas ¡ay! ¿por qué cuando los ojos brotan
Lágrimas de entusiasmo y alegría,
Y el alma atropellados alborotan
Tantos recuerdos de honra y valentía;
Negra nube en el alma se levanta
Que turba y oscurece los sentidos,
Fiero dolor el corazon quebranta
Y se ahoga la voz entre gemidos?
¡Oh! levantad la frente carcomida,
Mártires de la gloria,
Que aun arde en ella con eterna vida
La luz de la victoria!
¡Oh! levantadla del eterno sueño,
Y con los huecos de los ojos fijos,
Contemplad una vez con torvo ceño
La vergüenza y baldon de vuestros hijos!
Quizá en vosotros donde el fuego arde
Del castellano honor, aun sobre vida
Para alentar el corazon cobarde
Y abrasar esta tierra envilecida.
¡Ay! ¿Cuál fué el galardon de vuestro celo,
De tanta sangre y bárbaro quebranto,
De tan heroica lucha y tanto anhelo,