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el siniestro fulgor de las llamas del Averno, sino la esplendente luz que producen las pilas de Bunsen:: no habitan sus sibilas en tenébrosos antros, son las mesas giratorias de cualquier salon; y esos papeles que veis en sus manos, no son pergaminos cubiertos de diabólicos logogrifos, sino los últimos mapas hidrográficos que ha publicado el Almirantazgo.

De este hecho se desprende á nuestros ojos una reflexion muy consoladora, una prueba mas de las conquistas incesantes de la inteligencia humana y de los beneficios que á la civilizacion debemos. Es que ya la humanidad tiene medios de accion que antes se creian sobrenaturales, es que ya nos parece sencillo lo que fue maravilloso para nuestros abuelos, es que lo fantástico de entonces ha llegado hoy á ser real. Quién sabe si al leer algun dia nuestros nietos las leyendas de la Travesía del Atlántico y aun de la Aventura de Hans Pfall, se preguntarán con desdeñosa admiracion ¿qué tenia esto de extraordinario?