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CAPÍTULO X.


De otros holandeses que han navegado por el mismo Estrecho.


Jornada de Oliverio Vander Nort, año de 1598.—Llegan al Estrecho e imbiernan.—Entran en el mar del sur año de 1600.—Cogen el vagel de la Vigia.—Presa en el puerto de Valparaiso.—Pelean en las Filipinas, y pierden la batalla.—Armada de Jorge Spilvetgio, año de 1614.—Temen al Gobernador Alonso de Ribera.—Saltaron en Valparaiso y Quintero.—Armada de Españoles, pelea con holandeses.—Succeso de la batalla.—En Acapulco entregan los captivos.—llegan al Ternate.


No descansaba un momento la activa solicitud de los mercaderes holandeses: apenas avian despachado la armada de Simon Cordes, quando aviaron otra de quatro vageles con doscientos y cuarenta y ocho hombres a cargo de Oriverio Vander Noort. Salieron del puerto de Roterdan a dos de julio de 1598: tocaron en Inglaterra para conducir un piloto que avia navegado con Tomas Candisio. Catorze meses varloventearon en las costas del Brasil y Guinea, acogiéndose algunas vezes a puertos despoblados, sin mas utilidad que consumir el matalotage y procurar la salud de los soldados, que casi todos adolecieron de varias enfermedades, y cada dia morian cuatro o cinco. En este tiempo perdieron dos varcas y quemaron una de sus naves gastada de la carcoma.

A seis de Noviembre de noventa y nueve llegó al Estrecho, a donde encontró a Zebaldo de Vert, y no tubo víveres con que socorrerle: recogióse a invernar en el puerto que le pareció mas seguro. Entretúbose en fabrícar dos varcas y hazer cezina de aves y lovos marinos. Sustanció tambien la causa de su Almirante G. Jaime de Classes, acriminado de inobediente y fautor de sediciones. Consultado el delito con los de su Consejo, le pronunció y executó sentencia de destierro en aquellas ocultas soledades, esponiéndolo a la voracidad de las fieras o inhumanidad de los indios Caribes. Passó muestra de su gente, y allá solos ciento y cincuenta y un hombres de mar y guerra, y lo peor es que con los inmensos travaxos que padecian se continuaban las muertes, y los vageles se maltrataban mucho con el prolixo golpear de las furiosas ondas, que les arrebataron cinco ancoras, sin que valiessen fuerzas y trazas para poderlas cobrar.

A veinte y seis de Febrero de 1600 empezó a navegar en el mar Austral, aviendo passado felizmente el Estrecho: tomó refresco en la isla de la Mocha, con fiel correspondencia de los indios. Encontró en la isla de Santa María un vagel de Españoles, que llaman Vigia que es la centinela y explorador de este mar. Esca-