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Algunos de los perseguidos lograron refugiarse en lugares ocultos é inaccesibles, de donde no salieron hasta cincuenta años después en que la heregía de los Hussitas y otros ocupó con mayor vehemencia los espíritus.

(De esta circunstancia nació que algunos eruditos-discursistas hayan supuesto conjeturalmente tambien que los gitanos eran esos judíos escondidos, que volvieron al seno de las poblaciones negando su orígen israelita y llamándose egipcios.)

Después de esa gran persecucion espontánea y popular, en que el espanto, la ignorancia, la supersticion de las masas fueron los principales móviles, vino luego otra no menor en España, calculada con un fin codicioso y político, cuando en Enero de 1481 empezó á actuar el tribunal del Santo Oficio.

En Marzo de 1492 se decretó la expulsion total de la raza hebrea, y este decreto de los Reyes Católicos sirvió de norma para otras expulsiones en masa que fueron adoptando sucesivamente los soberanos de Europa.

A su ejemplo comenzaron á dictarse, dos años después, algunas disposiciones contra los gitanos; pero hasta 1499 no se publicó la gran pragmática firmada en Medina del Campo bajo la influencia del arzobispo Jiménez de Cisneros, pocos meses ántes que ese mismo personaje fuese á Granada á romper los tratados solemnes celebrados con los moros cuando la conquista de aquel reino, obligándoles asi á expatriarse, ó á bautizarse con peligro ulterior de sus vidas y haciendas. En la época en que esta pragmática se publicó ya los gitanos se hallaban dispersos en España, vagando por los despoblados, é imposibilitados de ejercer libremente las ocupaciones que trajeron cuando su primera aparición.

El decreto de Medina del Campo manda que «los