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cerdosa montés. Presto la gata con sus embustes y refinada malicia deshizo aquella sociedad casual de esta manera: súbese al nido del águila, y la dice: mira, que se te apareja gran daño, y acaso tambien á mí desdichada; porque esto de socabar la tierra, como ves que lo hace todos los dias la traidora cerdosa, es sin duda, que quiere derribar la encina, para oprimir mas fácilmente en lo llano á nuestros hijos. Habiendo así asustado al águila y vuéltola el juicio, baja á la cueva de la cerdosa y la dice: en gran riesgo están tus hijos, porque la águila rapaz está prevenida para arrebatarte los puerquecillos, luego que salgas á pacer con tu tierna grey. Despues que llenó tambien esta habitacion de susto, la embustera se retiró segura á su guarida. De allí salia por la noche pasito á paso, y despees de haberse llenado bien ella y su cria, se estaba de centinela todo el dia fingiendo tener miedo. El águila, temiendo la ruina se está sentada en las ramas: la cerdosa, para evitar la rapiña no sale fuera de la cueva. ¿Para qué nos cansamos? Las dos consumidas de hambre, con sus hijos dieron pasto abundante á los de la gata.

De aquí puede aprender la necia credulidad, cuantos males causa un hombre doblado.