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alabanzas y le celebran con el mayor aplauso. Vió lo que pasaba un rústico, y dijo: por vida mia, que á mí no me ha de ganar; y de contado se ofreció á hacerlo él mejor al dia siguiente. Acude mayor gentío; siéntase no tanto para verle, cuanto por burlarse de él, por estar preocupados á favor del otro. Salen ambos al tablado: el Truhan gruñe primero, y se lleva los aplausos y aclamaciones. Entonces el rústico, fingiendo que escondia entre el vestido algun marranillo, como de verdad lo hacia, y lo hacia con mas seguridad, por cuanto nada escondido habian hallado en el primero, tiró de la oreja al marrano verdadero, que habia ocultado, y él con el dolor prorumpió en su natural gruñido. El pueblo levanta el grito diciendo, que el Truhan lo habia remedado con mas propiedad, y manda echar al rústico enhoramala. Mas él saca de su seno el marranillo, convenciendo con la evidencia su error grosero, y les dice: veis aquí, este declara, que tales son viestros juicios.


Pro judicio. Es modo comun de hablar de Fedro, es como; si dijera 'pro erróneo judicio suo.