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á la entrada de sus angostos escondrijos, al cabo, aunque á duras penas, entraron y se libraron de la muerte. Sus capitanes, que se habian atado unos cuernos á las cabezas, para que sus soldados tuviesen una señal visible, que seguir en la refriega, se atascaron en la entrada y fueron prisioneros de sus enemigos. El vencedor los sacrificó á sus rabiosos dientes, y los sepultó en la profunda cueva de en anchuroso vientre.

En cualquiera pueblo, que se padece alguna gran calamidad, los que peligran son los grandes, que la gente menuda á poca costa se salva.


con un poco de legumbre en su uronera silvestre, que con regalos en una casa abundante:

Me silva, cavusque———
Tutus ab insidiis tenui solabitur ervo.

Cornua. Alude Fedro al plumage, que los capitanes se solian poner en el morrion. Y de la misma frase usa Virgilio Æn. 12, vers. 89. Rubras cornua cristæ.

Plebes. En los autores del siglo de oro se halla no solamente Plebs, is, sino tambien Plebes, is.