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EL HIGO PINTÓN


Me había llamado siempre la atención el rubor que cubría las mejillas de mi prima Aurora y de mi hermano Rafael, cada vez que delante de ellos se hablaba de higos o de higueras.

Sin embargo, jamás hubiera atinado con la causa de tal hecho si no hubiese sido por una indiscreción de la cartera de mi hermano, en cuyas hojas encontré, años hacen, la historia siguiente, que me dió la clave del misterio, y que hoy que ambos han bajado al seno de la tierra, agobiados por el peso de los años, no me quiero privar del placer de hacerla conocer por mis lectores.

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Criados juntos, Aurora y yo, gozábamos de amplia libertad en nuestra casa y en la de ella, para entregarnos a nuestros juegos