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la Sátira Menipea; pero Mazarino no se sobresalta ante tales demasías y permite que sus émulos busquen en los dichos el natural desahogo con tal de que no osen pasar á los hechos. No habla en pro de las virtudes de la Aristocracia francesa de aquel siglo el desbarajuste que reina en su conducta y la absoluta carencia de perseverancia en cuantas empresas acomete. La conocida máxima «El fin justifica los medios», es la que sirve de brújula á las intrigas de los descontentos Optimates, los cuales, según lo estiman conveniente al medro de su casa y persona, se erigen en defensores del Trono ó en paladines de los Rebeldes. Tan pronto desterradas de la Corte como agasajadas en Palacio, entréganse doquiera las damas del Faubourg á la disipación y al placer, y mientras María de Rohan negocia alianzas con España ó da á luz Ana Genoveva de Borbón en el Ayuntamiento de París un niño que tiene en la pila bautismal el Preboste de los Mercaderes, dispara la hija del