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Privado para volver á urdir intrigas cortesanas y se ve postergada por un aventurero recién naturalizado en Francia y que hacía pocos años entró en la Corte como criado de un Obispo. El tradicional orgullo aristocrático no perdona al nuevo Valido la humillación aquélla y desde el instante de la exaltación de Mazarino empieza á fraguarse la Fronda. Si no estalla antes la tormenta se debe al entusiasmo que despiertan los exteriores triunfos militares igualmente halagüeños al patriotismo de favorecidos y descontentos. Condé desbaratando los tercios españoles, ya amenazados de próxima ruina por la impericia de Melo y por los achaques de Fontaine, y Turena recorriendo en procesión victoriosa la Franconia, la Baviera y la Suabia, calman por un momento el enojo aristocrático; pero apenas se firma la paz, lánzanse los magnates espada en mano á los campos y los poetas satíricos pluma en ristre á las prensas y con el fuego de la mosquetería y con los ponzoñosos