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dos, están reducidos á tres cosas solo, la salud, la paz, y lo necesario. La salud no se conserva sino por medio de la templanza. Y la paz ¡virtud amable! la paz toda te toca á tí. Buenos y malos, todos, todos pueden adquirir bienes de fortuna; pero la fruicion del gozar es menor á proporcion de la ruindad de los medios por que se ganaron. En la adquisicion de las riquezas y placeres ¿quién es el que aventura mas, el que emplea medios injustos, ó el que usa solo de los lícitos y rectos? Entre el vicioso y el virtuoso, el feliz y el desgraciado, ¿cuál de los dos moverá á desprecio, y cuál á piedad nuestro corazon? Calculad todas las ventajas que pueden lograrse por el vicio afortunado, y hallareis que la virtud las desdeña y repugna todas; conceded, conceded á un malvado todas cuantas dichas pueda apetecer, y siempre le faltará una, la de ser tenido por hombre de bien.

¡Oh y qué ciego anda el hombre en la tierra! ¡qué poco distingue la verdad y el sistema general de Dios cuando cree feliz al vicioso, y desdichado al que practica la virtud! El hombre que penetra mejor el espíritu de este gran sistema, y se conforma mas con él, ese es el que conoce mejor lo que es la felicidad, y será también mas di-